martes, 19 de febrero de 2019

Los nueve puntos que perdieron a Coordinadora en Valencia. En Valencia ha perdido más que la mayoría.

Elegidos el presidente, vicepresidente y secretaria del Comité de Empresa sin dar ninguna opción a Coordinadora.



Puertos y Navieras 19/02/2019

Los grupos opuestos a Coordinadora encabezados por CC.OO y Solidaridad Obrera no dieron opción a Coordinadora y comunicaron fríamente al antes sindicato mayoritario los 3 nombres de la nueva dirección del Comité de Empresa de el hoy CPE, antes Sevasa. Jorge García, Héctor García y Carmen Miralles, de CC.OO. respectivamente copan los 3 puestos.  Los estibadores de Valencia se han rebelado contra la cúpula de Coordinadora, como no lo podían esperar nunca Antolín y sus compañeros. 

La asamblea del 7 de febrero, que Coordinadora quiso capitalizar y utilizar en las elecciones al Comité de Empresa local, terminó casi como el rosario de la aurora, con reproches importantes. 

No llegaron los estibadores a las manos, pero si dialécticamente. A Antolín, y a los miembros de Coordinadora venidos de fuera, especialmente a los de Algeciras, les dijeron que no los querían ver allí porque cuando había muertos entre los estibadores en Valencia, no habían venido nunca. En referencia a dos fallecimientos por accidente que se sucedieron rápidamente hace más de un año. Tanto se elevó la temperatura que se sacaron a relucir cuestiones personales. 

Pero sobre todo, los estibadores valencianos en la oposición, que hoy han logrado que el presidente y el secretario sean de los partidos que están en contra de Coordinadora, Jorge García presidente por CC.OO y Héctor García vicepresidente, recordaron a Antolín Goya y a Manolo Cabello, y al resto de delegados que se trajeron, que la culpa del mal de los estibadores es de Antolín y de Coordinadora. 

Nunca se podía esperar Antolín y el resto de delegados de zona que acudieron, (Miguel Rodríguez, mucho más sabio no fue),  que los propios estibadores les iban a decir tan gruesas palabras. 

Pero es que además de recordarles a los muertos, le recordaron los nueve puntos que Coordinadora Valencia había ido forzando y pasar a todos los estibadores de Valencia a espaldas de ellos. 

En primer lugar, el haber negociado con Anesco y con las empresas la supresión de un estibador en cada mano, que en algunos casos se echa en falta cuando, como tantas veces, algún estibador falta al turno. 

Pero también le echaron en cara entre otros los dos acuerdos sobre Trinca de Muelle, y el pooling de camiones, a los que acusan de una pérdida de jornales muy importantes.

Pero sobre todo, en la tensísima reunión, donde Manolo Cabello sujetó al hermano del hoy presidente José Jorge,  Héctor Jorge, para que según estos no hablase, fue que de dio una catarsis total. 

En esa catarsis le dijeron a Antolín y a los demás de todo. 

Acusándoles de haber llevado a la estiba y los estibadores por muy mal camino desde que a últimos de la década de los 2000, los estibadores pasaron de las APIEs públicas a las SAGEPs privadas. 

Los estibadores valencianos opuestos a Coordinadora, que ya son una mayoría cercanos a los 900 estibadores, han votado a representantes que piensan y han dicho que todos los males empezaron cuando allí Coordinadora permitió que pasasen de lo público a lo privado sin luchar. 

Dicen que aquello se entregó sin luchar y que, como los bomberos o la Policía Nacional, que siguen siendo parte de organizaciones estatales, ellos lo eran y fueron traicionados. 

Adujeron a Antolín, que en aquellos años del 2007, 2008 y 2009, cuando en Valencia pararon para mantener su estatus público, otros no lo hicieron y les traicionaron. 

Acusan a Antolín de que los puertos grandes van a acabar como los pequeños, como en Sagunto, donde ya la empresa empieza a aplicar la reforma de la estiba, con el 75-50-25 %, y se pregunta si los estibadores, ya cuando terminen el año, tendrán que cotizar como tales. 

En suma, una larga retahila de acusaciones que nunca se imaginaron Antolín y los suyos que iban a recibir en una situación pública como una asamblea. 

Sea como sea, esta historia refleja que los estibadores, lejos de estarse calmando, están también sujetos a la crisis entre expectativas y la realidad. Los estibadores de Valencia no se muerden la lengua al decirle a Antolín que han pasado de empresas estatales a empresas semi estatales, a ahora ser trabajadores de una ETT cualquiera. 

Y que habiendo el grandísimo trabajo que hay en los muelles de Valencia, algo han hecho mal, muy mal. 


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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