jueves, 29 de noviembre de 2018

El Corredor Mediterráneo, que de verdad nos estamos perdiendo.


Desde la cumbre.

Puertos y Naivieras 29/11/2018
Por Armando Estrada.

Nadie lo quiere decir, pero Juan Roig el dueño de Mercadona lo ha dejado escapar, la situación "acojona" ha dicho. España entra en su diciembre festivo. Un puente que empalmará con el día de El Gordo y después dos semanas de fiestas, Navidad, Año Nuevo y, una excepcionalidad en el continente, hasta el día 7 u 8 de enero no se recobrarán los niveles de productividad del país. Si no fuese porque esto ayuda a una fiesta de consumo, muy disminuido desde la crisis, solo hay que ver el gasto en regalos de empresas o simplemente en christmas de Navidad, diciembre sería un mes terriblemente malo desde todos los puntos de vista. 

A pesar de tener unos de los mejores sitios del planeta Tierra, una combinación de temperatura, humedad y sequedad del ambiente que solo se encuentra en otras orillas del Mediterráneo, en California y en muy pocos lugares del hemisferio Sur, España todavía no se ha recuperado de la crisis. Y el Corredor Mediterráneo será una entelequia más, una quimera que no producirá efectos sino se toman medidas.

Las cifras van moviéndose lentamente a mejor, pero las heridas sociales están ahí. Hace días una persona "se suicidio al ser desahuciada de su casa" en un barrio caro de Madrid, la semana anterior en otra ciudad española, pero se llevan decenas, más pobres claro y por eso anónimas. 

A pesar de lo que se diga, la recuperación del mercado inmobiliario va por zonas, fuertemente influenciada por Madrid, antes por Barcelona y por ciudades como Bilbao, San Sebastián, pero fuera de los cogollos urbanos sigue habiendo un desierto. Y además la vivienda se ha recuperado en esos sitios, simple y llanamente por el turismo y la represión fiscal, que hace que el dinero no de nada parado. Pero los otros indicadores de seguimiento del tejido empresarial no dicen lo mismo, salvo uno, las naves logísticas para el comercio electrónico.

Pero este hecho de nuestro sector, no puede hacer equivocarnos que el sector de las oficinas y de los locales comerciales están en franca depresión e incluso más cuando se aparta uno de las almendras centrales de las grandes ciudades. La furia inexorable de Internet y Amazon, se come negocios enteros, ya ni las sucursales bancarias aguantan.

Las cifras macro han ido mejorando, pero la gente lo sigue pasando muy mal, su economía es más frágil en el 2012, en el 2016 y queda mucho por hacer.

Pero parece que los políticos no están dispuestos a decirle a la gente que queda mucho por hacer sino todo lo contrario que les va a prometer una pensión o una paga de sostenibilidad.

Desgraciadamente el viajero ha visto como en los últimos 30 años muchos países importantes que han dado marcha atrás en su desarrollo económico. Países como Sudáfrica, Egipto, Brasil, tenían un mejor clima económico hace pocas décadas, y cayeron casi en el caos. 

Han dado marcha atrás en sus índices de bienestar y su seguridad. Otro países como Pakistán, donde se podía viajar hace 15 años, han sufrido una crisis de terrorismo tremenda, de la que ahora están podo a poco saliendo, pero donde son peligrosas hasta las remotas montañas. No digamos otros países como Siria, que ha sido desmembrado y destrozado, o como el Líbano que era la Suiza de Europa. Hasta Libia era un paraíso comparado con lo de ahora y no con ello queremos avalar las dictaduras. 

En Centroamérica y Sudamérica persisten tremendos problemas de seguridad, un país infinitamente rico como Venezuela, es hoy un estado fallido y siguen los altos niveles de criminalidad en países como Méjico, Guatemala y otros han ido todavía mucho a peor como Honduras o el Salvador. Parece, sin embargo, Colombia sale de su largo túnel de violencia. Esta es una descripción de como sociedades que iban en la dirección correcta y progresaban, dieron marcha atrás, y es un recordatorio de que dieron marcha atrás incluso antes de la crisis económica, y está no ha hecho nada más que agravarlo. 

En Europa y en España nos enfrentamos casi en paralelo a dos puntos bajos en su historia. El problema es saber si son los puntos más bajos y después habrá un rebote, como suele haber en los mercados de capitales o como lo que pasó a esta larga lista de países, todavía tengamos un largo camino de declive. 

Europa se enfrenta a las discordias sembradas de perder unos de sus principales componentes históricos, el Reino Unido, Inglaterra, y España se enfrenta a una división que tardará años en repararse con su principal territorio en términos de dinamismo económico, y hasta hace poco en cultura y de vanguardia. 

El Banco de Inglaterra publicó ayer sus predicciones ante un Brexit duro y son catastróficas. Bloomberg actualiza una lista de las empresas que están tomando medidas por el Brexit, no anima leerla. 

La discordia, que es el signo por el cual los países antes citados dieron marcha atrás en su economía, es el principal factor desestabilizador. 

Por eso, aunque sea desagradable, hay que llamar la atención, desde todos los medios, que no podemos auto engañarnos con cifras oficiales, con mecanismos de auto compensación, con la satisfacción de tener un clima, una cultura, una gastronomía y unas gentes estupendas.

Hace mucho tiempo que un gran operador logístico dentro de nuestro sector ha reiterado que la crisis económica, que lleva 10 años, se terminará en el momento en que los políticos les digan la verdad a la población. 

Eso no va ocurrir.

Este gran operador logístico se ha equivocado en la solución. No pueden los ciudadanos esperar que los políticos les digan la verdad, no lo van a hacer, no les conviene; la verdad tiene que decirse a todos los niveles: empresariales, académicos, científicos y docentes; cada uno con su verdad particular, pero los datos deben de primar, los datos de nuestras tasas de pobreza, exclusión, envejecimiento poblacional, tasas de suicidio.

Pero, además de todo esto que dibuja un negro panorama, hay que poner en evidencia los trenes esperanzadores que estamos dejando pasar.

Seguramente eso es peor que toda la retahíla de crisis sociales.

Este país, está esperando desde hace dos décadas que su arco mediterráneo se convierta en el polo de atracción de las tantas veces hemos llamado la California de Europa

Parece que solamente con este componente de sol, temperatura, humedad, sequedad en el ambiente y mar, California atrajo más de 30 millones de ciudadanos de otros estados de los Estados Unidos, convirtiéndose y todavía sigue haciéndolo en una economía que sí fuese un estado aparte, sería una de las 10 mayores economías del mundo, si juntamos con California, con el vecino estado de Washington donde está Amazon y Microsoft, tendríamos unos de los Estados más poderosos del planeta, técnica, científicamente, médicamente y docentemente.

Eso es lo que nos estamos perdiendo los españoles por nuestra inactividad, seguramente podemos correr el peligro de regresar de nuestro excelente patrimonio económico. 

Si no hacemos nada es insostenible.

Tenemos las mejores redes de autopistas, de autovías del mundo, lo más modernos trenes de viajeros, lo más modernos aeropuertos, una red de puertos fantástica, un sistema de protección social mas generoso que en ningún otro país, y, sin embargo, no estamos atrayendo a la población de esa forma eficaz, y bien al contrario, en el Corredor del Mediterráneo hay bolsas de pobreza, de retraso, de fracaso de inmobiliario desde Sevilla al Campo de Gibraltar, pasando por Murcia y algunas áreas del Norte del Arco del Mediterráneo

El Arco Mediterráneo tiene solo algunos polos de provincias de alto valor añadido como Almería o de alta renta per capita como la de Málaga, pero otras donde no progresan a pesar de tener una economía basada en al agricultura de primer nivel. Otras como Barcelona corren el riesgo de perder su dinamismo.

Hay que repensarse por qué el país está perdiendo a marchas forzadas a sus jóvenes, los mejores formados, que ya desesperan de volver a España.

La generación que queda es ya insuficiente para dotar de empleos a las empresas punteras. Estamos fracasando para traer las personas correctas. E incluso los emigrantes que con tanta ansia llegan de África y pisan suelo europeo, no se quedan en España por falta de oportunidades, cuando España envejece.

Nos tenemos que preguntar seriamente si lo estamos haciendo bien, y la respuesta es que lo estamos haciendo muy mal.

El problema no son las personas, sino el sistema social plagado de clientelismos.

El marco laboral no funciona con unos costes de litigiosidad enormes que el cuerpo de juristas no tiene el más mínimo interés en modificar mientras se beneficia de ello.

Lo mismo los sindicatos y las patronales con infinidad de convenios.

Los oligopolios campan por doquier y ahogan la iniciativa empresarial.

La "empresa no lo aguanta todo" ha dicho Juan Pablo Lázaro el vicepresidente de la CEOE y presidente de la CEOE de Madrid, como un SOS.

El Estado tan poco aguanta todo como le ha dicho Europa a Italia.

No se pueden adquirir más y más compromisos a largo plazo para el Estado.

Se va haciendo insostenible.

Ojo que podemos entrar en un largo declive que se autoalimente.

Estamos en medio de una seria transformación social y la historia y la geografía nos enseña que en las últimas décadas muchos países han ido marcha atrás.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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