viernes, 30 de noviembre de 2018

Artículo de opinión. "Recomendaciones para Antolín, un nuevo tiempo para la estiba."


Se suponía que cerrado el capítulo de las leyes y las sentencias se iba a abrir un tiempo nuevo  para la estiba. 

Puertos y Navieras 30/11/2018
Editorial. Por Armando Estrada

El error de Antolín Goya, el líder de Coordinadora, que es muy moderno para muchas cosas, está en no haber captado que liderar es traer nuevas ideas al tablero de juego. Y jubilar a la viejas aunque sea en algo de apariencia. No hay nada que más entusiasme a los humanos que ideas nuevas, datos y formulaciones nuevas porque, al fin y al cabo, es un ser curioso e investigador. A los humanos les interesa más la información en cuanto a que les completa su visión del mundo, que las "poses". Y en la estiba empezaba a ser el final de las "poses" y el principio de la acción y Antolín se ha paralizado.

Antolín Goya estuvo en lo mejor de sí mismo, no cuando decía en Algeciras que había que quemarlo todo, un poco de teatro de cara a Manolo Cabello y sus boys, sino cuando ofrecía mejoras sustanciales en las formas de hacer y de organizarse los estibadores e incluso de sus rendimientos donde conectaba perfectamente con el  sentir general del mundo portuario.

Porque si algo aborrece el mundo portuario de los portuarios, son sus usos y costumbres que repelen en tiempos mordernos. Y que muchas veces ni ellos mismos actúan así, sino son el reflejo de estereotipos,con los que todavía ellos mismos juegan y también sus adversarios.

Todo este problema de la subrogación convenial, todo este lío que tiene paralizado un avance en la gestión de los puertos debería de ser gratuito. 

Como dice una reciente sentencia del Supremo que incluso para las señoras de la limpieza o los recogebasuras, ya se prescriben unos estrechos márgenes de subrogación obligada entre contrato y contrato.

Todo el mundo, incluidas todas las empresas, están de acuerdo en que los estibadores tenían que tener, casa, empresa, es decir empresarios como los habían tenido hasta el momento de la sentencia o de la ley 8/2017. Otra cosa es que el Gobierno haya querido desde el principio y bajo los reflejos de la Abogacía del Estado; no solo la presente en Puertos del Estado, sino la latente fuera de Puertos del Estado, de personajes brillantes que por allí han pasado.

Teorías que han querido alejar en el momento final del desenganche del problema de la estiba por parte del Estado, de toda solución impositiva, obligatoria, que pudiese ser reclamada por los empresarios luego.

Es decir, que no legislar sobre la subrogación y haber asignado los estibadores conforme a sus jornales anteriores, no ha sido una cuestión de egoísmo sino una cuestión jurídica para evitar que, conseguido que las sociedades de estiba ya fuesen privadas aunque forzosamente desde hace años, no fuesen contaminadas con otra ley que obligase a que las nuevas sociedades privadas fuesen ETTs, Centros Portuarios de Empleo o cualquier otra empresa que aglutinase a los trabajadores portuarios, naciese bajo el "estigma" de la intervención obligatoria del Estado.

El Estado quizá esperaba que esta situación se resolviese más rápidamente por el fermento del tiempo, de los tribunales como esta sentencia del  Supremo o por el acuerdo entre Anesco y los estibadores.

El Estado no preveía que el proceso iba a ser tan lento o tan farragoso y Coordinadora lo ha estropeándolo, en la redacción de la disposición adicional del cuarto Acuerdo Marco y la subrogación obligatoria por vía convenial. No hacia falta. El Estatuto de los Trabajadores ya es una Ley Orgánica.

Incluso toda la parafernalia de gastarse unos miles de euros en Marcos Peña, el mediador, en que lo sancionase como convenio colectivo la Dirección General de Empleo, y ya en las últimas conferencias "at laudatio" sobre la legalidad de la subrogación convenial no eran necesarias y quizá hayan empeorado las cosas, simple y llanamente con haberse puesto de acuerdo en Anesco de haberse subrogado a los estibadores, ellos solos y haberlo hecho constar en el convenio colectivo las cosas habrían ido por el cauce que está yendo en otros ámbitos y, como vemos, refrenda el Tribunal Supremo; que es que los trabajadores en el caso de cambios de contratas, y quizá esto se deba visualizar así, siguen dependiendo de las empresas nuevas que les contratan, incluso cuando el cambio de contrato, y no es este el caso, significa una reducción del empleo.

Gracias al crecimiento de los puertos esta reducción de los portuarios no ha sido necesaria, incluso han entrado de un 20 a un 30% más de portuarios, unos 1.000 en los últimos dos años.

Es decir, que esta situación, como se  ha resuelto para 4.000 y pico portuarios, los de Algeciras, Valencia y Barcelona, se debería haber resuelto para los demás con un poquito de diálogo y de presión del Estado sobre los empresarios, pero sin que se notase, sin decretos. Eso sí, a cambio de un decidido cambio de mentalidad de la negociación de los estibadores.

Solo con haber unido las ampliaciones de plazos de la infausta Ley 8/2015, que no ha visto ni verá los 1.200 millones de inversiones anunciados por Llorca y Pastor, a acoger estibadores, la cosa no habría ido a mayores.

Tampoco ha habido claridad en el toma y daca. En subrogación a cambio de mejoras organizativas.

Que no es que no se haya dado, y ahí está el caso de Valencia donde se han suprimido algunos componentes de las manos y como señalan los estibadores no ha sido fácil ni indoloro para la masa social.

Pero lo esencial es que los estibadores; salvo casos puntuales donde incluso el empresario, como el caso de Alonso, se ha subrogado los que le tocaban; quieren seguir participando de un "pool". 

estarían mucho más invitados a participar si Antolín facilitase las cosas con eso en lo que ha sido tan bueno y negociador que es en formular nuevas ideas de la gestión de los portuarios en los puertos.

Pero aquí es donde están faltando ideas de liderazgo, porque Antolín y los estibadores, porque no es solo suya la culpa, quieren siempre la mayor, que es seguir amarrando el viejo sistema y los viejos usos sin querer ni pactar una especie de transición constitucional a un sistema diferente; eso es lo que está faltando y lo que agria el ambiente porque la insistencia de manejar desconfiadamente los censos o la formación o abusar de las jubilaciones, simple y llanamente no entrañan un buen discurso para el mundo portuario.

Es entendible que para Antolín le cueste deshacerse de esos reflejos, pero debería tener un nuevo dialogo sobre el particular; puede decir que el reglamento pactado tampoco les blinda tanto ni en tantos aspectos, pero si en el fondo él y los portuarios en lo que confían es en su solidaridad interna y su capacidad de movilización, esta la van a tener ahora y en el futuro siempre que estén bien organizados y por tanto insistir en demasía no hace nada más que desconfíe la parte contraria.

Es por eso necesario distender el ambiente; señalar que el camino, que además es el camino que debe conducir a transiciones hacia la semirrobotización y robotización, no es la de encastillarse en reductos del pasado sino en hablar de incorporar a los estibadores que ya pueden sobrar o que sobren en nuevos proyectos de terminales en España, hay varios, y que no tienen candidatos claros simple y llanamente porque no hemos facilitado las cosas.

Si no Maersk no habría hecho Tánger Med 2 en Marruecos y CMA-CGA estuviese pensándoselo tanto lo de Isla Verde o ya veremos si la fecha de julio de 2019 no es super optimista para que verdaderamente llegue algún inversor nuevo como Dubai Ports a Valencia y no desvistamos a un santo y vistamos a otro con el eufemismo de que MSC o Maersk o Cosco, pueden optar a la nueva terminal indudablemente mucho más operativa a fuerza de vaciar el muelle de costa y el muelle de levante que tanto ha costado por un lado levantar y en los tres dragar, y todavía no hemos terminado.

Incluso las dos terminales que se pueden hacer en la ampliación del Prat de Llobregat de Barcelona podrían acoger inversores, y no digamos de otros negocios pujantes en los puertos que no son solo los de contenedores, como los de graneles o coches, donde podría ampliarse fácilmente el empleo portuario; pero el empleo portuario, el empleo de los estibadores, se tiene que modernizar, no puede ser que siempre sea a fuerza de meter más estibadores a empleos que sabemos que pueden empezar a  tener un periodo de obsolescencia de aquí a cinco años porque incluso Antolín, que ya empieza a ser talludito, se tiene que dar cuenta que meter a los chavales e ilusionarlos con un trabajo que hasta ahora ha sido de por vida estupendo, con jubilación a los 50 años y espléndida, es como pretender que los españoles vamos a poder sostener todos estos sistemas sanitarios y de pensiones que son la envidia del mundo sin pegar ni golpe y trabajando cada vez menos, se necesita gente que diga la verdad para que el futuro sea mejor.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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