martes, 18 de septiembre de 2018

100 días de Ábalos que descartan una revolución

El ministro de Fomento inicia su mandato ofreciendo continuidad para estabilizar las inversiones


El Vigía 17/09/2018

En la primera comparecencia de José Luis Ábalos en la comisión de Fomento del Congreso, celebrada el pasado mes de julio, el diputado Germà Bel le advertía de que el ministro de Fomento “tiene mal cartel en Catalunya, sea quien sea”. “Quiero consolarle y decirle que esto no constituye un hecho diferenciado (…). Me he dado cuenta de que me ocurre en toda España, allá donde vaya”, le respondía Ábalos, apenas un mes después de acceder al cargo. Un plazo suficiente para comprobar ya la complejidad de situarse al frente de un departamento tan extenso en competencias como es el de Fomento, objeto permanente de críticas y presiones políticas en demanda de inversiones en infraestructuras, a lo que se suma la particularidad de haberse convertido en el segundo ministro de esta legislatura.

La primera tarea de Ábalos en el relevo de Íñigo de la Serna ha sido suavizar esta transición. “Nuestra voluntad es que con carácter general el cambio de Gobierno no afecte a los compromisos de inversión y de contratos”, explicaba el ministro en el Congreso. “No obstante –continuaba Ábalos en esta primera comparecencia–, nadie debe confundir este mensaje de continuidad con un aparente inmovilismo ni tampoco con un conformismo, porque queda mucho por hacer en este campo y además tenemos el firme convencimiento de que es posible una política de infraestructuras del transporte más racional y más moderna”.

El ministro ya ha avanzado que licitará este año contratos de obra por importe de más de 5.000 millones de euros, aunque asegura que evitará caer en “el continuo juego de promesas acumuladas” que, en su opinión, se ha repetido en Fomento en el pasado. Insiste, además, en la necesidad de aportar transparencia, digitalización y eficiencia en la política de infraestructuras. Así, el ministro ya se ha comprometido a que la web del ministerio aportará información sobre la situación de los proyectos y la ejecución de las obras; y potenciará la figura del Consejo Asesor de Fomento como órgano independiente que ayude a una mejor planificación. 

En este sentido, el ministro ha asegurado que en los próximos meses se definirá una misma metodología en el conjunto del Grupo Fomento para realizar una evaluación ex ante de los nuevos proyectos de inversión, “efectuando el análisis coste-beneficio de cada proyecto, considerando tanto la rentabilidad financiera como la económica y social”. De la misma forma, también promoverá una evaluación ex post, que se realizará mediante indicadores que se publicarán posteriormente. 

Más allá de estas declaraciones de intenciones, estos 100 primeros días al frente de Fomento han obligado ya a Ábalos a enfrentarse al fantasma de las huelgas que amenazan periódicamente a todos los ministros del departamento, aunque ha logrado retrasar otras patatas calientes que tenía pendientes De la Serna, como el de las autopistas radiales quebradas, que deberá afrontar el año que viene, o la resolución en la estiba, pendiente todavía de la publicación del reglamento que debe culminar el proceso de reforma.

Uno de los efectos más inmediatos de su nombramiento al frente de Fomento se localiza en el Corredor Mediterráneo. La llegada del político valenciano ha contagiado un renovado optimismo en la agilización de las obras. Por el momento, Ábalos ha convertido la Comunitat Valenciana en el eje central de esta infraestructura, ha apostado por Josep Vicent Boira como nuevo coordinador y prioriza en su negociación con la Comisión Europea las conexiones del Corredor desde Valencia a Madrid y a Zaragoza. Además, Ábalos ya ha anunciado su intención de establecer “un mecanismo de impulso al desarrollo de la Red Transeuropea de Transporte en España”, para solucionar el “retraso palbable” que acumulan los ejes del Mediterráneo y del Cantábrico, que deberían estar completados en el año 2030.

Otra de las primeras decisiones políticas del nuevo ministerio de Fomento es la voluntad de liberar los peajes de las autopistas cuya concesión acaba en esta legislatura. Ábalos volvió a comparecer a finales de agosto en el Congreso, a petición del grupo parlamentario de Unidos Podemos, para asegurar que el Gobierno no gestionará estas carreteras bajo la modalidad de peaje en la sombra, aunque el mantenimiento y la conservación de las vías estará en manos de empresas privadas. Así, el ministro ya adelantó que ya cuenta con los pliegos del concurso público para la conservación de la AP-1, la primera que finaliza su concesión, el próximo 30 de noviembre.

En el ámbito del transporte por carretera, la llegada de Ábalos ha significado también un cambio de rumbo en la posición de Fomento en el escenario comunitario, con la integración de España a los nueve Estados que conforman la denominada Alianza por la Carretera. El discurso del nuevo ministro incide en la protección social de los transportistas que teóricamente promueven estos países del centro de Europa, aunque es consciente del complicado equilibrio que representa la adhesión a la Alianza para un país periférico ante las restricciones que pretenden impulsar para proteger su mercado de transporte.

Más continuista será la estrategia del nuevo Gobierno en los puertos, que Ábalos ha confiado a la canaria Ornella Chacón. En sus primeras declaraciones, la nueva presidenta de Puertos del Estado ya ha descartado una remodelación en la configuración de las autoridades portuarias y el propio ministro también ha negado el traspaso a administraciones autonómicas de enclaves integrados a la red estatal. En cambio, Ábalos sí observa “un importante potencial de mejora en lo que se refiere al equilibrio y la transparencia institucional y al diálogo con los sectores”. 

El ministro aprovechó su primera comparecencia en la comisión de Fomento para criticar la rebaja de las tasas portuarias desarrollada por el anterior ministerio, al considerar que “no ha conseguido en la totalidad su objetivo, ni todo el empresariado ha mejorado sus economías ni las autoridades portuarias su gestión ni los trabajadores su posición laboral”. Pero su propuesta es continuar con la misma estrategia: “Estudiaremos la posibilidad de seguir introduciendo medidas para reducir las tasas portuarias, sin afectar a la financiación de nuevas infraestructuras, tanto del lado del mar como en lo referente a la conectividad terrestre”, avanzó en el Congreso. “En lo que se refiere a la prestación de servicios en los puertos, fomentaremos la competencia y seguiremos eliminando rigideces en los modelos de pliegos de contrataciones”, explicó.

Un nuevo plan para Renfe

No hay ministro de Fomento sin un plan para relanzar el tráfico ferroviario de mercancías y Ábalos tampoco será una excepción. El objetivo que se ha establecido para 2020 es alcanzar una cuota del 7% para 2020, aunque para lograrlo no ha concretado si se buscará un socio para Renfe Mercancías, tal y como preveía el Plan de Impulso del Transporte de Mercancías por Ferrocarril 2017-2023, presentado por Íñigo de la Serna en diciembre de 2017. “El reto fundamental sigue siendo pasar de ser un mero transportista a un operador logístico con presencia internacional –explicaba Ábalos en el Congreso–. Este gran desafío no debe entenderse como un objetivo exclusivo para Renfe, sino que atañe a otros sectores, a los puertos también, al tejido industrial, que además debe redundar en el despegue del tráfico de mercancías por ferrocarril en nuestro país, con unas cuotas anormalmente bajas”.

Por su parte, en los aeropuertos, el ministro ha despejado las dudas sobre posibles modificaciones en la estructura societaria de Aena. Ábalos ha tomado como propios los planes estratégicos diseñados por el anterior equipo del ministerio, así como los planes inmologísticos trazados en los aeropuertos de Barajas y El Prat.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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