miércoles, 18 de julio de 2018

El problema de subrogación. Dos planos distintos. Coello la forma, al advertir del conflicto en la estiba.



El que fue presidente de Anesco ha formado un buen lío al desvelar el que puede ser fallo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, CNMC, sobre la subrogación de los trabajadores de la estiba y el acuerdo adoptado por Anesco y los sindicatos.
Puertos y Navieras 18/07/2018

Recordemos que el expediente iniciado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, el año pasado, fue ya muy duro con las posible filtraciones que podría darse del expediente y advirtió que los personados en la causa no podrían dar la más mínima información al respecto.

No se sabe si rompiendo ese compromiso o porque se haya filtrado ya la decisión de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, Joaquín Coello se ha adelantado a las posibles consecuencias que pueden traer para el sector, que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia señale como ilegal el acuerdo de subrogación. Ha dicho que se puede formar un lío tremendo, y ha empezado él.

Sin conocerse todavía la resolución, es difícil de opinar, pero está claro que el tema de la subrogación se manifiesta en dos planos distintos.

En primer lugar, está la subrogación tantas veces legal de los empleados de una empresa por parte de la empresa compradora, adquiriente o fusionada con otra anterior. En ese sentido se puede entender que incluso la sentencia del Tribunal de Luxemburgo daba carta de naturaleza a esa subrogación como se entendía el traspaso de los trabajadores naturales de unas empresas de la estiba a otras. 

El problema es que el Gobierno español en la reforma de la estiba, no quiso nunca admitir que los trabajadores de las Sageps se subrogasen automáticamente en los centros portuarios de empleo, con lo cual se tuvo que buscar la salida acogiéndose al convenio colectivo. La famosa salida convenial a la que aludió el Presidente del Consejo Económico y Social, Marcos Peña, en su labor de mediación entre los sindicatos y la patronal.

Este plano de la subrogación de los trabajadores que trabajaban para una empresa en su sucesora parecía natural, lógica y coherente para todo el mundo, el problema estriba en que aquellos que consideraban forzoso y obligado el sistema anterior y su obligada adhesión a las sociedades de estiba, siempre han considerado que esta obligatoriedad no se podría prolongar en el tiempo y menos tras sentencia de Luexemburgo.

El problema por otro lado, es que por una vez los estibadores tenían razón al decir "que de qué empresas eran ellos trabajadores" y salvo un extraordinario expediente de regulación de empleo que hiciese morir a las anteriores empresas para dar paso al nacimiento de unas nuevas, la solución menos traumáticas era una transición de una empresas a otras.

Aquí es donde viene el segundo plano de la subrogación, el intento de hacerlo por la vía convenial, es decir, por la vía del convenio colectivo de los trabajadores de la estiba, que es el conocido como el IV Acuerdo Marco, al cual se le añadió una disposición adicional que acordaba entre las empresas firmantes del convenio y representativas y los sindicatos la subrogación obligatoria para todos los trabajadores y empresas en el ámbito de la estiba. Esta es otra cosa diferente aunque derivada de lo anterior.

Esto es lo que se puso a tela de juicio ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y lo que ahora se dirime.

Coello como Presidente de Asoport, la asociación desgajada de Anesco, viene a temer los efectos que sus propias acciones y la de PIPE, la patronal de inversores en puertos españoles, temen que se produzca si la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia denuncia este acuerdo como ilegal. Temen a Coordinadora.

Fuera y aparte de las sanciones que le puede caer a la patronal y a los sindicatos y que recuerdan pasadas circunstancias, está que todo el planteamiento de la transición de los trabajadores de la Sagep a los centros portuarios de empleo, CPE, que podría quedar completamente en el aire.

Situación además muy inconveniente para el Gobierno que acaba de llegar y tiene ante si la papeleta de redactar el reglamento de la estiba que daría punto y final a la reforma.

Si bien para unos cuatro mil y pico estibadores que trabajan en los grandes puertos, se podría decir que sería factible una subrogación voluntaria por parte de las grandes empresas estibadoras que ya han manifestado su voluntad de crear centros portuarios de empleo, CPE, en Barcelona, Valencia, Algeciras y Las Palmas, otra cosa sería para los 2.500 estibadores que trabajan en puertos medianos y pequeños, donde esa transición esa subrogación voluntaria a otras empresas a otros centros portuarios de empleo, podría dificultase tremendamente si ya no es obligatorio para las empresas que trabajan en esos puertos.

Aunque es más que probable que la presión sindical consiguiese mediante el boicot que esa subrogación se hiciese obligadamente voluntaria, no cabe duda que la presión de Coordinadora para llegar a ese objetivo se daría en puertos grandes aumentando la conflcitividad de los puertos españoles.

Todo esto viene de no haber abordado y separado lo que era la transición de la pertenencia de los trabajadores de la estiba a unas empresas a otras, y la salvaguardia de esta subrogación obligatoriamente dada mediante convenio para darle estabilidad a los centros portuarios de empleo, CPE, con una masa critica y total de empresas que de salida, tenían que asumir y subrogarse toda la masa salarial de los trabajadores, eso es lo que ahora se pone en duda.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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