miércoles, 27 de diciembre de 2017

El Puerto de Valencia, la empresa más internacional y un motor para el empleo

El recinto del Grao está conectado con un millar de puertos de los cinco continentes y genera alrededor del 2% del empleo de toda la Comunidad

El Mundo 24/12/2017

Se ha convertido en la gran puerta de entrada de las mercancías asiáticas
El motor de la economía valenciana mira abiertamente al Mediterráneo y ofrece un característico aroma a salitre. El mar es la autopista que ha alzado al Puerto en la empresa más internacional de la Comunidad. Ninguna otra mercantil exporta tal volumen de mercancías -cerró el ejercicio pasado con 71,3 millones de toneladas manipuladas- ni a tantos destinos en los cinco continentes. Erigido en uno de los mayores centros logísticos de Europa Occidental, cuenta con un centenar de líneas regulares que le conectan con más de 1.000 puertos de todo el globo. De hecho, la mayoría de la carga que entra y sale de España pasa en algún momento por el recinto del Grao.
Los estrechos vínculos comerciales del Puerto con Asia le han convertido, además, en la gran puerta de entrada para los artículos que se producen en la gran fábrica del mundo. Cerca de la mitad del tráfico de contenedores de Valencia se corresponde con flujos de mercancías que tienen origen o destino en el Extremo Oriente. Y en esta renovada ruta de la Seda, China se presenta como un socio preferente que explica, en buena medida, la espectacular evolución que han registrado los muelles valencianos en las últimas dos décadas.
A pesar de que el mercado chino no es precisamente un desconocido para el recinto del Grao, las relaciones comerciales con esta nación continúan intensificándose. Si en 2012 la Autoridad Portuaria mantenía contacto con cuarenta puertos del gigante asiático, la cifra ronda ya los 70 y sigue en aumento. Recientemente, se ha cerrado, de hecho, un protocolo de colaboración con el puerto de Tianjin, que es la salida natural de Pekín al mar.
Aunque China se destaca como el mayor cliente, lo cierto es que la actividad del enclave valenciano se encuentra muy diversificada. Latinoamérica representa el 13% de todo el tráfico de contenedores; el Mediterráneo, un 12%; y Estados Unidos y Canadá suman otro 10%. Así que el 27% restante se encuentra muy repartido. Los movimientos dentro de las fronteras españolas representan un 7% y las rutas con Europa del Norte y los países bálticos superan el 3%. Justo el doble, un 6% se atribuye a África, un mercado en auge, mientras que el tráfico con las antípodas, Australia y Nueva Zelanda, es residual: apenas alcanza el 1%.
La relevancia internacional del Puerto de Valencia se explica, entre otros aspectos, por su posición geoestratégica. No en vano, es el primer y el último puerto de escala en la ruta interoceánica entre Asia y el Mediterráneo Occidental y sirve de hub para el transbordo de carga -importación y exportación- hacia otros destinos más pequeños dentro de su área de influencia.
Esta singularidad ha elevado su atractivo para los inversores internacionales, que en los últimos años han tomado posiciones en los muelles. Prueba de ello es que se trata del único enclave del Mediterráneo en el que las tres grandes navieras a escala global, Maersk, MSC y Cosco (que tiene como aliado al gigante CMA CGM) gestionan también las principales terminales de contenedores. Esta garantía de tráfico se refleja en la previsión de resultados, donde el Puerto podría superar la barrera de los cinco millones de contenedores al cierre del año gracias al dinamismo del comercio exterior y al empuje de las importaciones.
La fortaleza del recinto portuario redunda a su vez en el empleo. Según el estudio de impacto económico encomendado por la APV genera entre directos, indirectos e inducidos cerca de 37.000 puestos de trabajo, lo que representa de forma aproximada el 2% del total en la Comunidad. Si bien el negocio ordinario de Valenciaport concentra 7.667 plazas, el impacto adicional agrega a la ecuación otros 29.211 operarios.
Las grandes magnitudes económicas del Puerto sencillamente sobrecogen. Como, por ejemplo, el valor añadido asociado a esta actividad, que supera los 2.350 millones de euros, según este informe, elaborado a partir de los indicadores económicos de 2015. No obstante, la mayor parte del impacto, cerca de 1.630 millones de euros, proviene de la impronta que la actividad portuaria deja en las empresas de la región.
Los puertos de Valencia, Sagunt y Gandía y aquellas empresas vinculadas con los tres recintos que gestiona la Autoridad Portuaria de Valencia obtienen unas rentas salariales brutas superiores a los 1.100 millones. Pero hay más. Estas mercantiles lograron un impacto directo positivo en sus beneficios empresariales de 544 millones de euros, un impacto indirecto de 28 millones y otro inducido de 2018 millones de euros. La solidez de la comunidad portuaria se traslada a la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) que en 2015 recaudó cerca de 50 millones de euros en impuestos.
En cualquier caso, y a pesar de los incrementos en los tráficos, el futuro del Puerto está garantizado en Valencia gracias a la ampliación norte, que sacará a licitación a lo largo de 2018, pero también a la expansión en Sagunto. La APV también desarrollará aquí una macro área logística que multiplicará la superficie de la ZAL, que comenzará a comercializarse durante la segunda mitad del próximo ejercicio.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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