lunes, 6 de marzo de 2017

Maersk, un ejemplo de responsabilidad. La gran naviera indica la salida de la crisis de la reforma de la estiba.


Maersk, la primera naviera del mundo, con terminales en España en Algeciras, Valencia, Barcelona y Bilbao, entre otras, está haciendo un ejercicio de responsabilidad como no lo está haciendo ningún otro actor en la reforma de la estiba.

Puertos y Navieras 06/03/2017

La semana pasada, cansada de lo que ha llamado "injerencias" de la Plataforma de inversores de Puertos Españoles PIPE, dio de baja a su filial de terminales, AP Terminals, de la misma, emitiendo un comunicado de reprobación.

Al mismo tiempo advertía seriamente a los estibadores que desviaría los barcos definitivamente, saben que ya lo hizo una vez.

Desde el principio de la crisis por la reforma de la estiba, Maersk ha asumido una responsabilidad social de las que no son de boquilla con respecto a su mayor terminal en el puerto de Algeciras.

Un puerto donde los 1.550 trabajadores son mayoritariamente estibadores que trabajan en su terminal.

A través de sus diferentes directivos, ha realizado declaraciones que comprometen al decir que garantizarían todos los empleos de los estibadores o que no les sobraba ninguno o incluso yendo más allá, terciando en la polémica de los sueldos, diciendo que los sueldos de los estibadores eran irrelevantes y lo que importa es la productividad.

Estas son unas de las pocas afirmaciones que ha hecho públicas la naviera o su empresa de terminales, pero indican bien a las claras cuál ha sido su postura en Anesco de cara a un diálogo franco para que en la reforma de la estiba quede lo esencial, que es la plena asunción por las empresas de la organización del trabajo en las terminales, de los turnos, de la composición de las manos, de las cuadrillas, en fin y en suma, la dirección efectiva del trabajo dentro de una empresa. 

Eso comporta una serie de compromisos laborales por ambas partes, que Maersk se arriesga a poner encima de la mesa para ser objeto de ese pacto laboral al que ha hecho referencia tantas veces el ministro pero que no ha sabido conducir.

Quizá sea verdad que cuenta en el panorama portuario español con pocos aliados como Maersk que tienen claro que su presencia en los puertos españoles debe ser a largo plazo y sostenible, incluso con tendencia a incrementarse.

Bien es verdad que Maersk ha jugado muy fuerte en el Estrecho emplazando a los dos lados del mismo terminales de su propiedad, perfectamente operativas, y que le hacen disponer no solo de fuerza moral, sino de la fuerza efectiva de no depender de nadie y solo de sí misma.

Aún así, ha reiterado que necesita las terminales tanto de Algeciras como Tánger-Med para absorber el crecimiento futuro y que no les sobrará ninguna de las dos.

A pesar de contar con todo el poder de ser la mayor naviera del mundo, es un ejercicio de responsabilidad que no se está viendo en otros actores y protagonistas en este asunto de los puertos, a los que les parece mover el miedo o el cortoplacismo.

Maersk, se trasluce, quiere aprovechar la reforma de la estiba en su justa medida, no para prescindir de los estibadores pero sí para lograr efectivas mejoras de productividad y de rendimiento. Está dispuesta a poner por delante compromisos para que Coordinadora y los sindicatos asuman los suyos.

Una vía que es la que se va a poner a prueba en esta reforma de la estiba y que si no la acompañan muchas otras empresas de los puertos españoles, fracasará.

El Ministerio se ha equivocado de quiénes son sus aliados y, al menos, en un principio, no le ha dado suficiente protagonismo a Maersk y a otras grandes navieras del mundo para que le acompañase en esta reforma de la estiba. Tampoco Coordinadora, aunque sabe que con APM Terminales no se juega, y a pesar de haber emplazado en Algeciras una serie de declaraciones desafortunadas y de agitación político-laboral desproporcionadas para su anfitrión Maersk del puerto de Algeciras, sabe que va en serio.

Es esperable que en este periodo de 21 días que se abre antes de que caduque el Real Decreto-Ley el comportamiento de Maersk sea una norma en ambos bandos de la mesa de negociación.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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