viernes, 31 de marzo de 2017

El ministro comete el error Zapatero. El error de prometer cumplir lo que otros decidan.


De la Serna no controla a Anesco.Puertos y navieras 31/03/2017

Por los Fareros.

Consistió aquel error de Zapatero en anunciar a bombo y platillo, en una expresión de máxima ingenuidad que aprobaría cualquier cosa que el parlamento catalán diese por bueno como estatuto. Aquella fe ciega desembocó en algo inesperado, que los suyos se unieron con los que el creía adversarios acérrimos. Algo similar le ha pasado al ministro De La Serna.


El ministro De la Serna ha cometido un error similar en la reforma de la estiba. 

Insistentemente para sacar adelante su Real Decreto dijo que este saldría adelante en cuanto hubiese un acuerdo entre empresas y sindicatos. Al estar en contacto permanente con miembros de su departamento que veían muy difícil ese acuerdo alentó esta narrativa continuamente.

Es además una apuesta que ya se ha hecho otras veces sobre el particular. 

Bien es verdad que la apuesta tiene letra pequeña, que ese acuerdo tiene que ser voluntario y sin chantajes. Como ese chantaje se ha venido dando en las ultimas décadas casi de forma habitual, como casi correlativo a las relaciones entre empresario portuario y los estibadores, podría ponerse esa premisa como hecho supuesto imposible de cumplir.

Esa había sido también la premisa antes de actuar con el Real Decreto el 2 de febrero de este año. Entonces los sindicatos se quejaron de que el ministerio actuó justamente en el momento en el que parecía que iban a llegar a un acuerdo histórico entre la patronal y Coordinadora para reformar los privilegiados métodos de trabajo que amparan a los estibadores. Pero entonces la presión de los estibadores parecía más clara.

Pero al ministro no le han explicado las ocultas dinámicas de los puertos y las complicidades que funcionan en los muelles.

El ministro y su equipo se empeñaron en la negociación del Real Decreto con los partidos políticos, en demostrar que el sindicato mayoritario no estaba dispuesto a negociar.

El ministro ha estado razonando no sin lógica, que las partes no negocian si no se ven urgidas a ello. Y le llevó a acusar al PSOE y Ciudadanos de haber estropeado las posibilidades de un acuerdo entre patronal y sindicatos al adelantar su postura contraria al RD y por tanto rebajar la tensión negociadora.

Todo esto tiene una lógica alimentada desde hace años desde el departamento ministerial de la imposibilidad de llegar a acuerdos con Coordinadora.

Esa ley de la gravedad de la estiba parecía confirmarse. Pero algunas leyes cambian. Esto es lo que le ha pasado al ministro.

El secretario de Estado Julio Gómez-Pomar se encerró con los empresarios y los sindicalistas en un mano a mano con el negociador Marcos Peña. La tarde se torció rápidamente cuando el secretario de estado fue informado de que se había llegado a un preacuerdo entre los empresarios, la patronal ANESCO y los sindicatos. Demostró reflejos y se dio cuenta pronto que en ese preacuerdo, ANESCO había encontrado acomodo. Sorprendente pero cierto.

Como dice el refrán, Gomez-Pomar prefirió ponerse entonces una vez colorado que ciento amarillo, y evitó, con palabras políticamente correctas haberle dado hilo a la cometa y haber empeorado el error ministerial, pasando por alto el gol. Lo vetó en base a dos argumentos.

Las argumentaciones sobre la subrogación son conocidas y puede que sean ya aburridas pero la argumentación en contra de garantizar una compensación entre trabajadores antiguos y modernos de la estiba necesitó del empleo de cierto humor e ironía en la que es bueno Gómez-Pomar para explicárselo una y otra vez a los periodistas.

Sin embargo ha quedado el regusto amargo de un ministro mal perdedoral poner unas condiciones en la reforma de la estiba y quererlas cambiar luego, tras verse sorprendido porque los llamados a ponerse de difícilmente acuerdo, no solo lo hacen sino que parece que saltan felices juntos a la cama.

Así lo señaló Albert Rivera que a pesar de ahora apoyar los presupuestos sigue apuntando al error de no negociar y luego hacerlo mal.

Porque este es el hecho fundamental del golpe se llevó el ministro, no fue solo que los sindicatos presentaron el acuerdo en presencia de ANESCO, sino que esta lo refrendó con un comunicado al mismo tiempo que Coordinadora, donde en vez de quejarse de los bajos rendimientos/chantajes se lamentaba de la actitud del Gobierno. No parecía estar bajo chantaje.

El secretario de Estado buscó sin encontrarlo un atisbo de que el acuerdo lo estaba obteniendo Coordinadora chantajeando a los empresarios.

Pero pronto comprendió que era lo contrario que se habían unido para quitarle la cartera a él, nada menos que 2.415 millones de euros ha dicho luego hubiese costado la pinza que le hicieron.

Todavía en el ministerio y en muchas partes se preguntan cómo se dio esa baza de poner por escrito el apoyo al acuerdo, que dejaba al ministerio al aire. 

Pero en otras instancias de ANESCO, piensa que el ministerio había lanzado el guante y que en esta cuestión de las negociaciones hay que estar a los golpes y los contragolpes con deportividad y que los empresarios tienen legítimo derecho si a ello se les anima, a pedir también para sí mismo un trato de favor, y que si colaba, colaba.

Afloran así las ya informadas diferencias del Gobierno con Anesco a la que no controla.

Como se ve todo el mundo tiene razones para defender lo suyo más allá de lo razonable, si se les estimula lo suficiente. 

El error Zapatero.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
RSS FeedSubscriu