miércoles, 28 de diciembre de 2016

Al Almirante Coello se le amotinan los contralmirantes.

Dimisiones en cadena en Anesco.


Puertos y Navieras 27/12/2016
Editorial.


En la tarde poco laboral de víspera de Navidad, la dirección general de Anesco se vio obligada a emitir dos comunicados conjuntos lacónicos pero contundentes. El primero, en el que tres miembros de la junta, el presidente del comité ejecutivo y dos vicepresidentes, anunciaban sus dimisiones, Juan Aguirre, Javier Sáez de Maersk, y Carlos Larrañaga, también de Maersk. Las cinco líneas daban lo suficiente, porque además, ilustraban que las dimisiones se habían producido a primeros del mes. El tema como había informado este medio llevaba fermentando un tiempo. El siguiente comunicado era de la presidencia y en él, Joaquim Coello, a la vista de las dimisiones ponía su cargo a disposición de la próxima Asamblea Extraordinaria.

Un detalle no se podía escapar, que era que los dimisionarios lanzaban un mensaje a Coordinadora en el sentido en el que a pesar de dimitir se mantenían en sus puestos y sobre todo, en la mesa negociadora.


Cualquier cosa menos levantarse de la mesa del almirante Morgan.

El sobrenombre de Almirante Coello circula por los ambientes portuarios de Fomento. Sin embargo, uno que conoce la trayectoria de Joaquim Coello casi le comprende. No sé qué análisis ha llevado a denominarlo con esta jerarquía naval, pero dan en el clavo porque Coello tiene maneras. A uno le cae simpático el personaje porque es de lo que ya no abunda. Coello es adusto, áspero y parece en cualquier conversación que está apoyado en el puente de mando del castillo de popa.

No se sabe si son sus aficiones marineras o su crianza pero Coello resulta distante, mandón.

En sí el personaje no es maleducado, sino que guarda las distancias y quiere mantener un principio de autoridad en sus relaciones sociales.

El problema es que le toca trabajar en un sector donde el almirante Morgan, es el risueño Antolín Goya que con su vicealmirante Miguel Rodríguez hace y deshace y además, les acompaña una tripulación de casi seis mil efectivos que, hasta la fecha, responden como un solo hombre, cuando se les caen los brazos en los lentos rendimientos.

Joaquim Coello, hombre de mar, sabe que un barco, una nave, una escuadra no es nada sin la tripulación que lleva.

Y en este caso debe de estar pensando que hace tiempo que le falla la tripulación.

Las diferencias en la cúpula de Anesco por las formas de Joaquim Coello vienen de hace tiempo. La gota que ha colmado el vaso es el intento de Coello de poner autoridad en esto de la negociación negando que hubiese una propuesta concreta, cuando el medio que leen publicó una del 2015 hace dos meses. 

El resolutivo Coello, que trabaja para unos americanos, los de JP Morgan, que en lo suyo también hacen gala de autoridad, se encontró sin embargo con la armada de Antolín.

Cuando se quiso dar cuenta, Goya y sus estibadores, como bucaneros del Caribe, le sometieron a fuego graneado por las dos bordas. Empezaron bajando la productividad de Noatum en Valencia, después en el resto de puertos y, para rematar, lo hicieron con Maersk. El encuentro naval duró poco y pronto Coello tuvo que agitar bandera blanca y volver a dar la orden a su gente para que se volviesen a sentar con Coordinadora en la larga negociación-paripé sobre la reforma de la estiba.

El caso es que, bromas aparte, Coello tiene una muy difícil papeleta y desagradable, porque Coordinadora tiene la sartén por el mango mientras que el gobierno no imponga orden, y eso no parece que esté cercano.

Mientras que como se ha pedido en este medio, no se impongan al menos unas reglas de compromisoun convenio de la Haya-portuario, para no dispararse mientras que se está negociando, en suma, un acuerdo para no acudir a la conflictividad en los muelles hasta que no termine la negociación, Anesco está prisionera-rehén de lo que quiera hacer Coordinadora.

En esto se queja amargamente de que el Gobierno no diga ni pío "ni se sepa lo que quiere ni haga el mínimo gesto". Eso no ayuda. Pero así están las cosas, y Coello y su armada no van a hacer otra cosa que luchar inútilmente contra los elementos.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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