martes, 29 de noviembre de 2016

Coello impone su criterio de no negociar. Anesco espera que el gobierno mueva ficha.


La patronal de las empresas estibadoras sorprendió hace unas semanas cuando negó tener ninguna postura conjunta, ni papel negociador con Coordinadora. Esta declaración vino a cuento de la publicación por este medio y por UGT Bilbao de la propuesta conjunta que hace un año habían acordado Coordinadora y Anesco.
Puertos y Navieras 28/11/2016


Siendo un documento tan antiguo se podía haber alegado cualquier cosa para negarlo, sin embargo, de forma forzada o pensada Anesco salió al paso negando que hubiese ninguna propuesta. La situación pareció tensarse en los puertos con diversos paros y bajos rendimientos en principio focalizados sobre Noatum, aunque después se extendieron a las terminales de Maersk tanto en Valencia como en Barcelona. Seguidamente estos paros parciales se achacaron a problemas con los convenios y parecieron solucionarse con tan poca coherencia como llegaron. En este tiempo la postura de Anesco, que ya era conocida por Coordinadora, de enfriar sus negociaciones bilaterales se asentó de forma pública.

A la vista de que la estrategia de Joaquím Coello, el presidente de Anesco, se podía asentar de cara a la opinión pública, este insistió.

La postura que no se cree nadie en el fondo, sin embargo, evidencia dos cosas. Por un lado, que hay un acuerdo de mínimos con Coordinadora en que lo que hay que tocar es aquello que parece inevitable en la sentencia, pero no más

Anesco, de esta forma, evita cualquier confrontación, y como la sentencia es de interpretación según la Comisión Europea, hace descansar en la Comisión, la responsabilidad de decirle a Coordinadora y al gobierno, qué está bien y qué está mal.

Posición lógica, ya que por mucho que Anesco o Coello piensen que hay cosas que están bien o que están mal a reformar en la estiba española, lo que está claro es que solo se reformará aquello que la Comisión quiera que se reforme y que esté de acuerdo con la sentencia de diciembre de 2014. Hacer más o invocar más cosas solo es meterse en problemas.

La segunda conclusión de esta postura, que ya se venía evidenciando por las negociaciones paralelas pero separadas de Coello y Anesco tanto en Bruselas como el gobierno y con Puertos del Estado, es que Anesco no quiere ponérselo fácil al gobierno y no va a contribuir con ninguna petición, al menos de forma pública. Descarga de esta forma toda la solución en el gobierno, en el ministerio de Fomento y en Puertos del Estado, porque, al fin y al cabo, a lo que va a obligar el tribunal es a lo que le diga la Comisión, después de mantener un diálogo solo bilateral con el gobierno de España. Siendo así, Anesco, lógicamente prefiere estar al margen del lío que se pueda formar y que se va a formar.

Anesco y Coello han captado bien que esto no es una negociación colectiva de las que se realizan en España o en cualquier país, donde de una forma más o menos paritaria, sindicatos, empresas y gobiernos se sientan a negociar. Aquí los que se tienen que sentar a la mesa son la Comisión, juez y parte de la sentencia, el Reino de España a través del Ministerio de Fomento, y la parte actora, que en otro caso estaría excluida, Coordinadora, por su capacidad de bloquear los puertos y el temor que infunde al gobierno y a la Comisión.

Tras muchos años de darle vueltas, guste o no, parezca cínico o no, parezca solapado o no, la postura de Joaquím Coello, caiga bien o mal, es la que en pura lógica le corresponde, es coherente y acierta desde sus intereses, aunque siga maniobrando en la sombra, hablando con todo el mundo, negociando una buena salida para Anesco y las estibadoras, pero eso es otra historia.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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