lunes, 22 de agosto de 2016

Si Maersk estornuda el marítimo coge fiebre.

La marejada interna del gigante Maersk y sus repercusiones en todos los estamentos marítimos, incluida la estiba.

Puertos y Navieras 22/08/2016
Por Armando Estrada.

Las acciones del grupo Maersk han bajado un 40% desde el año 2008. La naviera Maersk Lines ha perdido 151 millones de euros en el primer semestre frente a un beneficio de 531 millones el año pasado.

La situación es seria y va a tener repercusiones en todas sus divisiones. Y Maersk no está en la peor situación de la navieras de contenedores. La olas de esta marejada interna de Maersk se van a dejar sentir en todos los negocios.

Hace tiempo que redujo costes en Damco, pero ahora tiene que revisar los fundamentos de todos los negocios y las terminales y la estiba no pasan desapercibidos.

El Grupo, que es un conglomerado basado sobre todo en la naviera Maersk, pero que también tiene terminales y sobre todo negocios de prospección de petróleo no lo está pasando bien.

El anterior CEO, consejero delegado, tuvo que vender su participación en uno de los mayores bancos de Dinamarca y en uno de los supermercados del país danés. A pesar de eso, los analistas e inversores no creyeron que Maersk valiese más. Incluso pensaron que valía menos.

Es decir, que la teoría del holding no le parece estar dando frutos a la familia Moeller y a los inversores. Para ello cesaron al CEO y han puesto al frente al consejero delegado de la naviera que se mantendrá también dirigiendo el negocio marítimo.

El problema para Maersk es que al diversificarse en los negocios del petróleo, justamente pensando que así ganaría solidez, se ha encontrado con que al fin y al cabo no se ha diversificado tanto.

Porque esa integración vertical para protegerse de los movimientos del petróleo, que es lo que consumen sus buques, ha llevado al efecto contrario y es que al bajar el petróleo, han bajado los costes, pero también el valor de sus compañías petrolíferas.

Además, lo que no habían calculado es que esas bajadas de costes del petróleo las podían obtener en todos los sitios y en vez de revivir el comercio internacional lo que ha hecho es estancarse o bajar.

A la espera de que el negocio internacional de Maersk reviva, el grupo danés se encuentra en dificultades.

Estas dificultades financieras por seguro que tendrán repercusiones en los negocios marítimos, en la naviera yen los otros actores del mercado.

No se puede esperar que, mientras que Maersk se aprieta el cinturón y piensa en desagregar el holding y mantener empresas por separado, el negocio marítimo no se vea implicado.

Está claro que la naviera ha logrado mejores resultados que el resto de divisiones, por eso han puesto a su consejero delegado al frente de las demás. Pero eso lo ha hecho a fuerza de recortar costes y aumentar su cuota de mercado.

Un movimiento estratégico ha sido la alianza con el segundo competidor, la peligrosa MSC, que así le ha permitido mantener su cuota de mercado a costa de los más pequeños, ahora absorberán a Hyundai y así no parecerán tan agresivos, cuando lo serán más.

Sin embargo, sus otros negocios marítimos como las terminales de APM Terminals o el negocio de la agencia marítima y logística marítima de Damco no son lo suficientemente rentables.

Y aquí es donde la vuelta de tuerca sobre las terminales puede significar que el pacífico mundo de las terminales portuarias y de la estiba se vean sacudidos en todo el mundo y no solo en España.

La optimización del negocio naviero con los grandes buques va muy por delante del negocio en tierra y Maersk se halla en la disyuntiva de que hacer.

 La sobrecapacidad, las navieras chinas, la posible competencia del ferrocarril chino y ruso o la apertura del ártico son asuntos que van a forzar una segunda revolución en el mundo del contenedor, primero fue su invención con Sealand, luego llegaron los megabuques, la tercera revolución está por llegar.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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