jueves, 12 de mayo de 2016

Vamos de alianzas

Dicen los que saben (que son muchos y variados), que esta misma semana podría anunciarse la creación de la tercera gran alianza marítima del mercado destinada a competir con la 2M y la nueva Ocean Alliance.

Diario del Puerto 12/05/2016

FERNANDO VITORIA  



Dicen los mismos que saben, que esta nueva alianza no debería diferir mucho de la ya conocida como G6 Alliance. Y ¿saben una cosa? No es cuestión de conocimiento, son matemáticas: sabidas ya las navieras que integran las dos primeras alianzas... la tercera es cosa de sumar y descartar, ni más ni menos.

No les pienso aburrir con infinitos listados de empresas y quinielas que no llevan a ninguna parte. Sin embargo, sí les invito a pensar en un pequeño detalle: si la tendencia inequívoca del mercado nos lleva a las grandes concentraciones empresariales, si las aventuras individuales están destinadas al fracaso... ¿estamos equivocando el modelo empresarial?

Es evidente que el negocio marítimo es diferente en muchos sentidos, tanto por dimensiones, como por particularidades, pero salvando las distancias parece claro que la tendencia se podría extrapolarse a la realidad empresarial de nuestro país.

Y ¿cuál de todas las alianzas será la que consiga triunfar? No tengan ninguna duda: la que ofrezca más servicio con menos precio y aún así gane más. Y eso será así hasta que varíen de nuevo las circunstancias del mercado (cuando comiencen a ganar menos), porque entonces se modificarán otra vez las alianzas... y a la marcha.

Puede que sea una visión bastante simple del comportamiento de los grandes, grandísimos, pero en ocasiones solo así se entienden las razones y motivaciones.

Tirando de topicazos podríamos decir que en medio de esta jungla es posible sobrevivir ofreciendo aquello que los más grandes no son capaces de aportar: cercanía, atención al cliente, servicio personalizado... ¿en serio? ¿de verdad nos hemos quedado en este discurso? Les recuerdo que estamos hablando de compañías navieras y que los tiempos cambian a demasiada velocidad.

Para conseguir buenos precios las navieras van a exigir mucha tensión a la cadena logística, tanta como sea posible. Suele pasar que la persona que está sentada en las oficinas centrales analizando los costes de escala de sus barcos no se va a parar a analizar otra cosa que no sea cómo conseguir una rotación eficiente, con escalas rentables y la máxima rapidez. Si cualquiera de los destinos (que puedan ser reemplazados por otros alternativos) se rompe por alguna de estas tres partes, lo más probable es que acabe fuera de los calendarios de escala.

Hay que permanecer atentos a los movimientos de las navieras, pero no conviene que nos volvamos locos. Si lo que queremos es garantizar la escala de los buques, la solución es bien sencilla: hay que prepararse para darles el mejor servicio a todos los niveles. Los lamentos posteriores, cuando se desvíen las escalas, no tendrán justificación si conocíamos con antelación la fórmula para remediarlo.

Les invito a leer detenidamente el reportaje que incluimos hoy en las páginas centrales de esta edición, en el que Jaime Pinedo analiza los 60 años de vida de uno de los grandes inventos de la era moderna: el contenedor.

Lean y reflexionen, si quieren, sobre la curiosa evolución de este sector.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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