lunes, 7 de marzo de 2016

El Reglamento de Puertos deshace el modelo Puertos del Estado.


El proyecto mortal de necesidad. A toda máquina hacia la liberalización de los puertos.



REVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 07/03/2016 



El proyecto de reglamento europeo, borrador solo conocido ahora, que hoy lunes siete y mañana día ocho de marzo se votará en el Parlamento Europeo, es una carga de profundidad para la reglamentación española de puertos. La pulveriza. 

Aunque Puertos del Estado el Ministerio de Fomento han tratado de minimizar su alcance, y el ponente Knut Fleckenstein y el Comité Responsable han mantenido una postura de no confrontación directa en el tema de la autonomía portuaria. El texto salido de la discusión de enmiendas del 17 de febrero pasado, que solo se ha conocido hace escasas fechas, evidencia bien a las claras qué el propósito del ponente y del proyecto es el de aprobar un modelo donde entre los consejos de administración de los puertos y la Comisión Europea solo existan organismos de supervisión, pero incluso limitados en su campo de actuación. O el proyecto fracasa o el sistema portuario español se tiene que cambiar de arriba abajo.

A pesar de que el borrador de Reglamento dice no querer imponer un modelo portuario, está claro que lo largo de las enmiendas que se van a votar estos dos días, que el modelo que se consolida es el más frecuente en los puertos del norte de Europa, donde sus consejos de administración tiene amplia potestad sobre la fijación de las tasas portuarios.

El ponente, Fleckenstein, lo deja bien claro en su exposición de motivos, el llamado Explanatory Statement, en el que informa el mismo ha enmendado la propuesta de la comisión para que los puertos puedan decidir autónomamente sus tarifas. Primera andanada.

Aún más, expone seguidamente que ha aumentado el margen negociador comercial entre el puerto y sus usuarios, siempre se den unos mínimos de transparencia.

En Jaque Mate final a nuestra estructura actual lo da cuando ha variado el énfasis de lo que llamaba Organo Supervisor al concepto de Supervisión Independiente.Es decir que pasa de confiar en un órgano supervisor nacional el control de los puertos a lo que define como una supervisión independiente de las decisiones de los puertos, lo que rebaja aún más la categoría del Organo Supervisor en nuestro caso Puertos del Estado. Lo dice bien claro: quiere quitarle al órgano supervisor la figura administrativa y fijarse más bien solo en "la naturaleza de su tarea". Que dice ser la de organismo que recoja la reclamaciones de los usuarios. Con indudable ironía dice en su exposición de motivos que los órganos actuales podrán hacer esta labor de recogedores de reclamaciones si mayor aumento de la burocracia.

Desmonta así de un plumazo todo el edificio jurídico que comporta Puertos del Estado.

Luego en las enmiendas aceptadas el Comité Responsable ( en el que no hay ningún español) y el ponente no hacen otra cosa que reforzar este discurso. Continuamente se refieren a las modelos portuarios existentes de una forma secundaria. La enmienda nº 5 parece permitir los sistemas actuales de gobierno de los puertos, pero si el reglamento se aprueba, el protocolo número 26 al que alude queda vacío de contenido.

La enmienda 33, todavía refuerza mucho más este discurso, ya que ha modificado el texto de la Comisión Europea para dar contenido y justificación a que los puertos sean autónomos y sus decisiones tarifarias.
Seguidamente pasa en la 35 y 36 a reforzar más las atribuciones de los puertos en la fijación de las tarifas, señalándoles eso sí un organismo supervisor que en el caso español es Puertos del Estado. Pero que aquí trata con muchas menos atribuciones.

En la enmienda 50 fija que los estados miembros sólo podrán no aplicar el reglamento a los puertos que no forman parte de la red Tent. Por si a alguno se le había ocurrido no hacer caso.

La enmiendas 111, 113, 114, y 122 vienen a reforzar todo este discurso fijando claramente las atribuciones del órgano supervisor y de los puertos.

En resumidas cuentas no se puede esconder que el reglamento proyectado va directamente a la línea de flotación del sistema actual de gobierno de los puertos en España.

El propósito, las intenciones, los pasos que tratando el comité responsable sólo van en una dirección y es la de adoptar un modelo de autonomía portuaria en todo el ámbito de la Unión Europea.

La música y la letra que toca el comité responsable está clara. Se explica así, ahora mucho más claramente, porque las enmiendas de los eurodiputados Luis de Grandes e Inés Ayala no han sido tenidas en cuenta.

Al gobierno en funciones español mermado en sus facultades políticas solo le queda el recurso de que el ponente no consiguió los 25 votos necesarios para tener un mandato negociador directo con la Comisión Europea el 17 de febrero pasado, y que el plenario estos días 7 y 8 de marzo de un revolcón al ponente por que si no el Reglamento avanzará con una legislación automática que hará que las tarifas y los precios portuarios dejen de fijarse por el BOE y si autónomamente  por cada puerto toda una revolución que hace caer el edificio de los planes de empresa, etc. etc.

En este contexto se enmarca la guerra entre el Puerto de Barcelona tratando de convencer a los presidentes de los puertos restantes para que apoyen su postura y la de su subdirector general y presidente de la ESPO favorables a la autonomía portuaria que prescribe el proyecto de reglamento.

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