lunes, 15 de febrero de 2016

La exageración de Mr. Maersk.

Los resultados de Maersk avivan el pesimismo innecesariamente.



Puertos y Navieras 15/02/2016


La presentación del CEO de Maersk, Nils Andersen, de los resultados del holding danés de transporte y extracción de crudo causaron un terremoto la semana pasada.

El titular captado por los Mass Media del mundo fue de pánico. En medio de una caída continuada de los mercados financieros que ponen en duda hasta la solidez de los más grandes bancos del mundo, la compañía por excelencia que domina el transporte mundial, Maersk, se lanzó a dar el más negativo de los mensajes. Declaró que sus beneficios caían el 60% en el año 2015. Una noticia así titulada, salvo por los pocos medios que se dieron cuenta que lo que había hecho la compañía era prácticamente valorar a cero gran parte de sus activos petroleros lanzaron un mensaje mucho peor de la realidad del comercio mundial.

Quizá no fuese la culpa del CEO, sino de su departamento de comunicación. En cualquier caso parecía una calculada maniobra, de las tantas que se hacen entre las empresas que cotizan en bolsa, para mediatizar el mercado. La maniobra consabida de acumular todas las malas noticias en un momento, sobreprovisionar para después salir airoso a los pocos trimestres con unas cuentas redimidas. El comunicado de prensa no aguantaba un round si se escuchaba  al CEO de la compañía, que en una conference call empezó excusandose casi pidiendo perdón, explicando que había aprobado unas provisiones que bajaban el beneficio de los 3 mil millones del año 2014 un 60%, por unas provisiones de 2.600 millones de dólares, 2,6 billones. 

La realidad es que los mercados financieros y los analistas están aburridos de estas maniobras. En el caso de Maersk es muy grave porque es considerado por los financieros del mundo y por los gobernantes lo que los anglosajones llaman un "bellwhether", un marcador de tendencias. Maersk y sus datos son lo que se llama indicadores adelantados, adelantadísimos de cómo va el mercado. 

Ahora, en la tremenda coyuntura, en la que no se sabe si China y Occidente están camino de una recesión. En un momento en que las cifras de la producción y exportación chinas no se las cree nadie y se ponen en tela de juicio. En un momento en el que verdaderamente lo único que puede contar es cuantos contenedores salen de China cargados y con mercancía real y cuántos entran, el que la compañía más grande del mundo y más fiable y más seria, salga y mezcle conceptos diferentes es  grave. 

Los mercados financieros además, llevan meses fijándose en varias variables, aparte de la fuerte caída del petróleo y del resto de commodities, materias primas. Se están fijando muy mucho en índices de transporte como el Baltic Dry Index, que es el índice que marca los precios de los fletes de los graneles, es decir, los precios del transporte marítimo de los graneles como el carbón o las harinas vegetales, es decir, que el mercado y la bolsa de Nueva York entre otras, están muy sensibles a lo que ellos llaman los Trannies que no son otra cosa que los índices de transporte de la bolsa de Nueva York. En esta tesitura que Maerks haya hecho estas declaraciones ha desetabilizado. 

La realidad es bien distinta, para empezar, prácticamente todas sus divisiones están en beneficios. Salvo en el último trimestre, donde sí que ha habido perdidas, las tendencias para este año no son tan graves salvo en un par de divisiones. Es más, el CEO de Maersk se mostró optimista y ha declarado que a pesar de la fortísima caída de los fletes marítimos, de unos 850 a 650 dólares por contenedor en el ultimo trimestre, la compañía ha hecho tantas reducciones de costes y esta optimizando tanto su flota como para poder todavía batir a la competencia en 2016.

Nos encontramos además que la división de servicios al Shipping también ha logrado mejores resultados al reestructurar su compañía de logística, Damco. Si bien en lo que es los terminales marítimos, en la división de APM Términals ha bajado su facturación y sus resultados bruscamente, también apunta el CEO que el próximo año se verán los resultados de las integraciones de un montón de terminales, entre ellas las más de 12 terminales de TCB compradas al grupo español Perez Maura. 

Pero es que es más, en la parte de los fletes, Maersk no puede quejarse de la bajada de ellos y es más, lo ha provocado. De hecho, ha reconocido que el problema no es de caída del comercio mundial, sino más bien de que la capacidad de los buques portacontenedores esta creciendo mas rápido que la demanda. La misma compañía ha reconocido que su capacidad en buques portacontenedores, en Teus, ha subido un 8% en el año 2015, es decir, que entre ellos y las otras grandes navieras del mundo lo que están provocando es un sobredimensionamiento del mercado en una fortísima batalla entre competidores. Mezclar los efectos de esa batalla comercial con los del comercio mundial es sencillamente querer provocar una catástrofe en los mercados. Por tanto, nos encontramos una vez más ante algo que quizá legítimo por parte de una compañía que es tomar medidas para sanear sus cuentas al primer resfriado, perjudican la percepción del mercado y a unos deteriorados mercados financieros y poblaciones que están continuamente siendo desorientadas.

La situación del mundo, como además espera Maersk, que no hace otra cosa que invertir, comprar terminales y comprar más barcos es que la situación del mundo es bastante más sana que la que banqueros y financieros están haciendo creer. Más sana que la que los desorientados gobernantes, algunos de ellos bastante torpes e ineficaces también están haciendo creer a las poblaciones, angustiándoles con mensajes como que se quedarán sin pensiones o les triplicaran los impuestos. Si eso es así será por sus políticas manirrotas pero no porque el mundo se esté acabando.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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