martes, 5 de enero de 2016

La privatización de los puertos (II).

La pugna de las "masters concessions".



Puertos y Navieras  05/01/2016
Editorial


La privatización de los puertos, que es lo que hay detrás de la nueva gobernanza portuaria, en esencia pasa por elegir entre el modelo de Aena del PP o el modelo de la Aena socialista. El modelo de privatización de Aena, elegido finalmente por el Ministerio de Fomento, fue el de vender capital de Aena, acciones de una Aena completa, de una concesión nacional de toda la red de aeropuertos. Recordemos que el modelo socialista había sido el de vender concesiones en aeropuertos específicos. Por ejemplo del aeropuerto de El Prat o del aeropuerto de Barajas. La batalla será entre "master-master concession" o "master concessions". 

De hecho, los expertos, incluidos algunos del Partido Popular, creen que es más beneficioso para el Estado el modelo socialista de vender derechos sobre las concesiones de puertos específicos o de agrupaciones de puertos. En paralelo a lo que el Gobierno de Zapatero pretendió diseñar para Aena. 

Sostienen que la venta de derechos concesionales o concesiones de puertos grandes, no de forma permanente sino por espacios temporales amplios como 99 años, generarían en primer lugar más dinero para el Estado, y en segundo lugar atraerían a explotadores profesionales más cercanos a la categoría de socios industriales y no a la de especuladores o inversores puramente financieros como se ha dado inicialmente en Aena. 

En esencia se trata de hacer concesiones por puertos o por fachadas portuarias una vez resuelto el problema de la titularidad del Estado sobre el dominio público portuario. 

Al igual que en Aena, donde existe una sociedad estatal que es la titular del dominio público que es Enaire, la que a su vez concesiona a Aena, S.A. el derecho de gestión en los puertos se haría en los puertos de una forma similar. 

Por un lado habría una Enaire portuaria. Un gestor nacional de puertos, la ENP. y después podría haber dos modelos, el de una empresa explotadora de todos los puertos, Puertos del Estado, S.A. por ejemplo, de la cual se vendiesen participaciones accionariales tanto minoritarias como mayoritarias, es decir, privatizarla parcialmente o totalmente. El otro modelo sería la misma entidad ENP, arriba, y debajo de ella una serie de sociedades portuarias ya por puertos, por ejemplo, Puerto de Barcelona, S.A.; Puerto de Algeciras, S.A. o incluso se podría llegar a situaciones como Puertos de Baleares, S.A.; Puertos de Valencia, S.A., donde se incluyesen varios puertos que a su vez tuviesen ya la categoría de sociedades mercantiles. 

En este caso se sostiene que no es necesario vender estas sociedades ya que el efecto financiero de concesionarlas a largo plazo por ejemplo 99 años, es prácticmente el mismo.

A efectos de la financiación del proyecto es prácticamente lo mismo tener en propiedad un puerto que concesionado a 99 años.

Y se conseguiría prácticamente el mismo dinero que privatizándolas totalmente. Los flujos financieros de cálculo en inversiones pasados los 75 años o los 99 años vienen a producir financieramente un resultado muy parecido haciendo casi ya indistinguible lo que es una concesión a 99 años de lo que es una concesión perpetua o una venta en propiedad. 

Según los expertos, esta formula concesional atraería inversores mucho más estables, tanto industriales como financieros, que serían mucho más positivos para la economía española. Argumentan, aunque este fuese el modelo del gobierno Zapatero para Aena, que este modelo es mejor para las arcas del Estado y además el perfil de los inversores sería mucho más sano.Se argumenta que la inversión en Aena, S.A. ha atraído a inversores más de perfil especulativo y financiero que los que se podría atraer entrar en Puerto de Barcelona, S.A. o Puerto de Algeciras, S.A. 

La argumentación y el debate muy interesante entre diferentes partidarios es una lástima que no se aborde en público, ya que eliminaría bastantes complejos de los que hay en cuanto a las fórmulas y a las bondades de la explotación o no privada de las infraestructuras y los servicios públicos. 

Sin embargo, producto del momento político actual y del acomplejamiento de las derechas a exhibir sus modelos de gestión social, que aunque creen más eficientes y generadores de riqueza para el conjunto de la población, no se atreven a debatir en público; este debate se mantiene solo entre bambalinas.

A pesar de mantenerse en la sombra el debate es muy duro y los amigos y enemigos de cada fórmula no se dan mucha tregua. 

En esencia el debate está en qué tipo de inversores se atraería a los puertos, qué tipo de gestión produciría y qué tipo de beneficios para el Estado, el erario público y en cualquier caso la sociedad aparecerían a través de un modelo u otro.

Se sostiene que el modelo de privatización de Aena, S.A., es decir de los aeropuertos españoles, ha tendido a atraer a unos inversores especuladores que lo que están intentando obtener es un beneficio de haber elegido este modelo y de su transición al otro en el que se privatizarían aeropuertos de forma individual como en el segundo modelo, obteniéndose una ganancia importante para ellos ya que entonces los aeropuertos por separado, y concesionados por separado, valdrían más de lo que ha valido la Aena completa en bolsa.

Confirmando para estos expertos que las bondades de la privatización por puertos o por fachadas son superiores para el Estado. 

Se alega que el inversor que se ve atraído a un puerto específico como el de Algeciras o Barcelona en una concesión a 99 años es más de tipo industrial o de una mezcla entre socio industrial y socio financiero a largo plazo, cuyo deseo es permanecer en el puerto obteniendo unas rentabilidades moderadas pero superiores a las de otros activos y con vocación de permanencia, reinversión y de estabilidad.

Se invoca a que los fondos de pensiones o los fondos soberanos con socios industriales son la alianza perfecta para que el Estado obtuviese mayores rendimientos sin necesidad de vender la red de puertoso enajenar los derechos marítimos portuarios de índole pública. 


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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