miércoles, 23 de diciembre de 2015

¿Prisas? Toma dos tazas

No es cierto que las prisas sean malas consejeras. En esta vida que nos ha tocado vivir, las cosas hay que hacerlas deprisa nos guste o no nos guste y, el que no sepa hacerlas así, que se busque otro lugar en el mundo. Nada ni nadie espera ni nada ni nadie está dispuesto a esperar porque el momento perfecto no existe y lo que está demostrado es que todo es susceptible de empeorar. 


Diario del Puerto 23/12/2015
De Hoy Para mañana
Opinión  Miguel Jimenez

Para los demagogos correr incita a tropezar, cuando lo que realmente hace es evitar que se siga multiplicando el impacto negativo que tienen los retrasos y no llegar nunca. Además, y esto es lo más triste, detrás de la parsimonia no suele esconderse el perfeccionismo, sino más bien la cobardía, la marrullería, la inconsciencia y la ignorancia, a menudo interesada.

¿Alguien se pensaba que tras las elecciones todo iba a ser paz y relax para afrontar la reforma de la estiba? ¿Alguien se imaginaba que el tiempo que no hubo en esta legislatura lo iba a haber en la siguiente? ¿Alguien creía que mientras aquí todo el mundo juega sus cartas el resto del universo se iba a dedicar a estar de mirones, como si los cuartos que están sobre la mesa fueran del vecino de en frente?

Como no hubo tiempo en la pasada legislatura, como las prisas no son buenas consejeras, resulta que decidimos pintarnos un nuevo escenario ideal y bucólico para los meses venideros, con nueva denuncia de por medio ante Luxemburgo en enero y con ocho meses por delante para, con la lengua fuera, intentar sacar la reforma antes de que nos tumbe la espada de Damocles y Luxemburgo imponga las sangrantes multas.

¿Ustedes ven por alguna parte las ventajas de la nueva situación? Vamos a tener que correr igual, vamos a tener que ir a la desesperada igual y, eso sí, en diciembre del año pasado teníamos casi 10 meses por delante para negociar la reforma y, ahora mismo, nos dan prácticamente ocho. ¿La diferencia? 

Que en estos últimos meses si nos “equivocábamos” el que pagaba era el Gobierno con la erosión en las urnas y, ahora, si nos retrasamos, el que pagará será el ciudadano con la erosión pecuniaria de su maltrecho bolsillo, pues las arcas públicas son de todos. Cosas del egoísmo y del interesado devenir político.

Y, a todo esto, parió la abuela, porque estamos sin Gobierno y vaya usted a saber cuándo lo tenemos. Es decir, que a partir de que nos vuelvan a denunciar en enero, tendremos aproximadamente ocho meses que iremos día a día tirando a la basura hasta que no tome posesión el nuevo Ejecutivo, si es que hay toma de posesión y no se tienen que convocar nuevas elecciones, circunstancia esta última nada descartable y que multiplicaría las urgencias amén de hacer prácticamente inevitables las multas. ¿No querías evitar las prisas? Pues toma dos tazas.

Para entonces no me vengan con las excusas baratas de que el tiempo no fue propicio, no me vengan con la monserga de que no se dieron las circunstancias necesarias, no me cuenten mandangas de elecciones e incertidumbres. Si terminamos asaeteados a multas será por la incompetencia de haber dejado para mañana lo que se tenía ya que haber aprobado y aquí serán responsables todos los agentes implicados.

Será responsable Fomento, por su falta de valentía y su burdo electoralismo; serán responsables los sindicatos, por su chantajismo y su dilación con propuestas a sabiendas de perpetuar el incumplimiento; y será responsable la patronal en su afán por ponerse de perfil y querer salir indemne sin riesgo y, sobre todo, sin coherencia. Si yo fuera el Tribunal de Luxemburgo multaba directamente a las sociedades de estiba. Ya verían cómo espabilaban y se reformaban, aunque al final pagarán los de siempre...


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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