lunes, 30 de noviembre de 2015

La soledad de Algeciras.


La difícil situación de Algeciras.


Puertos y Navieras 30/11/2015

Por los Fareros.



La polémica de hace días, por recibir el presidente de la Autoridad Portuaria al diputado del PSOE, Salvador de la Encina, y este quejarse de los agravios que ha sufrido en el pasado el Puerto de Algeciras, y el debate abierto por el presidente de puertos del Estado sobre la gobernanza portuaria traen a cuenta hacer una seria reflexión sobre lo que ha pasado en el puerto de Algeciras. 



En una mezcla de luchar contra los elementos, como diría Felipe II, en este caso contra las tendencias a los megabuques y la concentración de las navieras, el juego geoestratégico de las potencias con Marruecos y una clara debilidad de nuestra política portuaria, ha llevado a una situación en la que Tánger Med es hoy más poderoso que Algeciras. Se han invertido los roles y Algeciras se debate para hacer viable su segunda terminal de contenedores, que además es su terminal pública.

Evidentemente no hemos hecho algo bien o no se ha intentado todo para defender la posición estratégica del Puerto de Algeciras. Mucho significar nuestra situación geoestratégica, para que ahora donde haya capacidad para 8 millones de TEUs, sea en Marruecos y no en España. 

Fue un éxito conseguir que Sealand en 1976 y una década más tarde Maersk emplazase su más importante terminal del Estrecho, entonces en Algeciras, pero después Maersk y los intereses geoestratégicos han jugado en contra del puerto de Algeciras sin que verdaderamente podamos decir que el Gobierno Español haya puesto en práctica una política que lo neutralizase e incluso que reconociera la amenaza, y nos referimos no solo a esta legislatura, sino a las pasadas.

La situación, como tantas otras, parecía tan privilegiada a favor de Algeciras que nos olvidamos de que Marruecos fue el primer país donde la joven democracia norteamericana puso una delegación diplomática, fue además durante la Segunda Guerra Mundial elegida como la plataforma para el primer asalto a Europa. La relación de alianza con Marruecos, como reino de África más cercano a América, es conocida para los que saben un poco de geopolítica. 

Sea por nuestros elevados costes de la estiba, sea por esta carencia de política exterior y portuaria, Maersk eligió poner una terminal en Marruecos que dio el espaldarazo para lo que hoy es Tánger Med. Pero también lo hicieron MSC y CMA-CGA. Allí encontraron por así decirlo la gran terminal publica. 

Mientras tanto, Algeciras tuvo que tomar una difícil decisión a la vista de lo que pasaba y una de las más importantes que había tenido que tomar el puerto y seguramente difícil por sus consecuencias. El caso es que el puerto de Algeciras esperó siempre que Maersk ampliase en el mismo puerto, y mientras tanto le guardó ausencias deteniendo el desarrollo de una terminal pública de contenedores que parecía obligada en aguas del Estrecho. Y aquí está la clave de la situación: habría que retroceder mucho, pero evidentemente puede que como el señor de la Encina dice el puerto de Algeciras no contó con el apoyo del resto del país.

Ni se amplió su hinterland con un sistema de ferrocarril decente, ni se abrió la competencia de ese ferrocarril para que Maersk lo considerase algo más que un puerto hub. Tampoco se concentró en Algeciras la oferta para otras navieras para el pujante tráfico de frutas y verduras. No se jugó con los intereses de otras navieras y se dejó a Algeciras expuesta a lo que después ha pasado, aunque muchos juzguen que es inevitable porque las navieras se han concentrado de tal forma y con la ausencia de toda crítica por parte de las autorídades de la competencia mundiales, que cualquier intento por parte de la Autoridad Portuaria habría sido en vano y hubiese empeorado las cosas. 

Pero ahí está el resultado, ni la terminal pública de contenedores está teniendo el éxito esperado y los marroquís han construido dos puertos de Algeciras al otro lado y lo que es peor, Maersk los explota conjuntamente en una especie de AlgeTán, que no habla mucho sobre la profundidad de nuestra estrategia portuaria al menos en el Estrecho.

Ahora que el presidente de Puertos del Estado ha abierto el debate de la gobernanza cabe preguntarse si la autonomía total del puerto o una autoridad portuaria conjunta en el estrecho habría ayudado a detener este proceso. 


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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