jueves, 19 de noviembre de 2015

Gobernanza Portuaria. Llorca contra Llorca.

La libertad tarifaria puede provocar una insurrección portuaria.


Puertos y Navieras 19/11/2015


Ahora que el cambio político ha renovado a varios presidentes de puertos, y otros se ven amenazados por el cambio en sus ciudades contiguas. Ahora que activistas como Colau pisan el puerto de Barcelona como si fuese el césped de su pista de tenis o la de Sixte Cambra, o Ferreiro se presenta en el de la Coruña sin corbata y con bandolera, y que muchos acuden en refugio al Estado frente a los poderes locales. A Llorca el presidente del ente Puertos del Estado le entran dudas existenciales y dice que el modelo debe cambiar. Y lo dice en serio y lo propone para que de una vez el PP tenga en su programa algo de puertos.
No se ha vuelto loco, ni se suma a Podemos, como el general, pero ha olfateado que algo debe cambiar, por que puede que el nuevo Reglamento de Puertos que discute el Parlamento Europeo cambie los fundamentos del sistema español que se basa en una tarifas máximas y una coordinación general. 

Ha desatado el debate de la gobernanza portuaria, que para los legos trata de quién, cómo y cuándo manda en los puertos. En la práctica están los que quisieran autonomía, más autonomía y por otro algunos usuarios de puertos que tímidamente apoyan el sistema actual.

García-Milà, el barcelonés presidente de los gerentes de los puertos de Europa, e ideólogo de la ESPO, quiere la autonomía total, es decir quiere ser como Llorca pero en el Port. Justo ahora que nos enteramos que Llorca no quiere ser Llorca.

Cuando teníamos el mejor Tirano Banderas portuario, reniega y se hace libertario, por que pretende que los puertos se gobiernen con una idea simple.

Por ejemplo sin Planes de Empresa. 

La OPPE sin los interventores y los planes de empresa no sería nada, o no sería lo mismo. 

Coincide el señor Llorca en que su autocracia no le sobrevivirá, es decir que el sistema no funciona sin un presidente de la OPPE como él, siempre vigilante y eficaz, sin el fútbol total desde la avenida del Partenón, con una mayoría absoluta detrás y una ministra entregada.

Puertos del Estado es inviable, por que se basa en gobernar a través de 28 consejos de administración,cuando algunas veces ni se controla a los propios consejeros de la administración. Menos a los empresarios por muy del PP que sean, y ya no digamos a los poderes locales. Solo con amenazar con levantar las alfombras ya no es viable. Es muy complejo y si hay deslealtad es decir si hay disidencia, se necesitan 7 Llorcas, y eso es imposible, no los hay. Ni Arrondos. El Estado se ha quedado sin defensores.

El nuevo reglamento europeo daría pié a una asociación entre los 4 grandes puertos en contra del nuevo presidente de la OPPE, como ya se intentó.
Le ha entrado fatiga de gobernar a fuerza de 28 planes de empresa. No quiere desvelar el contenido de la idea hasta que no lo aprueben en el partido. No se sabe quien por que en el partido, nadie tiene idea del tema portuario a no ser que se lo explique él.

Sus intenciones aunque valoremos su capacidad para conocer el sistema portuario y cambiarlo, no son del todo ingenuas. Maquiavelo convive con el doctor ingeniero, bajo la misma piel. 
Hay presión sobre el sistema y lo sabe. Mejor hacer la perestroika desde dentro.
Como dice un alto cargo del organismo, mucho del poder de convicción se ha basado en la amenaza continua de enviarles a los interventores, pero se basa en que tengan temor a ser descubiertos en algún “ wrongdoing”en los puertos, y eso se va reduciendo. La gente para fastidiar se va haciendo más honesta.

Se basa como acabó el sistema soviético, en conocer los dossieres de los jerarcas regionales, la información es el poder. Pero para eso hay que dejar continuamente un margen de corruptela, o incluso de libertad sujeta al equívoco para luego airear que alguien cobraba de más.

Es insostenible por que el sistema es farragoso y el poder coercitivo ha ido a menos, o va a ir a menos.

Si además el poder de un presidente de puertos con un gobierno débil, desaparecido el poder territorial del partido en el poder y con los puertos autonómicos, el Llorca de turno ya no tendrá su llave del poder, su clave, su Ana con hilo directo al presidente del gobierno. Con confianza absoluta, y harta de hacerle favores a su presidente, como para que si se emperrase en acabar con algún presidente desleal tolerárselo. Si no vean lo que ha hecho en Canarias con Ibarra la señora. Ni aparezcas por Madrid le ha venido a decir.

Eso también lo ha pensado Llorca y hace bien al advertir que por ahí también su sucesor no tendrá el mismo poder, y podrá sufrir una insurrección. Y si es él o le toca mandar sobre el pobre que le suceda mejor preparar el terreno para que aplaudan su nombramiento.

Llorca aparece así con su discurso renovador salvándose a si mismo, pero tiene mucho mérito por que ha visto el fenómeno con mucha antelación.Y se va a sacar de la manga la VI Ley de Puertos.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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