viernes, 6 de noviembre de 2015

El Puerto de Valencia abre una vía a la competencia con los estibadores

Aprobará un pliego  que habilita a los operadores  que mueven coches a contratar al margen de la estiba. Se trata de una posibilidad que ya contempla la ley estatal de puertos


El Mundo 05/11/2015


El Presidente de la Generalitat Ximo Puig con los presidentes de las Autoridades Portuarias y la Consellera Salvador

Aunque el modelo de la estiba está siendo objeto de revisión, tras el último revés del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TSJCV), el escenario de una liberalización del sector se antoja lejano. Sin embargo, la ley de Puertos, en su actual redacción, incorpora algunos espacios para la competencia que, en muchos casos, las Autoridades Portuarias todavía no han desarrollado. Como el embarque y desembarque de vehículos nuevos en los buques de carga.

Esta tarea, que tradicionalmente ha realizado la estiba, ya no es exclusiva de este colectivo. La manipulación de vehículos se considera ahora un servicio comercial, y como tal, no se rige por las férreas directrices de los servicios portuarios. La ley otorga a los operadores libertad para contratar a la empresa que realice una mejor oferta económica, trabajan o no estibadores portuarios. Pero la falta de una regulación específica -que se apunta en la propia norma en vigor- ha frenado hasta ahora la implantación de las nuevas fórmulas en el Puerto de Valencia.

La presumible aprobación, el próximo viernes, del pliego de condiciones para la prestación del servicio comercial de embarque y desembarque de vehículos nuevos en el consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Valencia (APV) abrirá en la práctica este resquicio a la competencia.

¿Pero por qué es necesario un pliego? Según figura en la normativa vigente, para prestar un servicio comercial es necesario contar con la preceptiva autorización del Puerto. Y ésta sólo se consigue cumpliendo con un pliego de condiciones. Como en el caso del embarque de vehículos nuevos no se había definido hasta ahora, la APV tampoco no podía expedir ningún permiso específico. Ni exigir el abono de una tasa de actividad por cada turismo transportado. Aunque esta escenario cambiará en breve.

La obtención de dicha autorización administrativa anuncia un cambio operativo sin precedentes. La estiba, que hasta ahora desarrollaba en exclusiva esta actividad por considerarse servicio portuario, tendrá competencia. Al menos sobre el papel, el operador dispondrá de un cierto margen para contratar a los trabajadores que ejecuten las tareas de embarque y desembarque. Aunque en la elección ha de primar por encima de todo el criterio económico. Es decir, se recurrirá a la estiba o a cualquier otra mercantil si es la que presenta la oferta económica más favorable.

En la práctica, allá dónde ya han entrado en funcionamiento las novedades de la reformada ley de Puertos, los estibadores continúan ejerciendo las mismas funciones. Es el caso, por ejemplo, del Puerto de Barcelona, que es además el que más vehículos mueve al año en todo el país. Le sigue cada vez más de Valencia, que ha experimentado en el último lustro un salto cualitativo en este ámbito. Aquí son cuatro los operadores que manipulan este tipo de carga: Valencia Terminal Europa (Grimaldi); Noatum y Bergé Marítima (ambas en Sagunto) y, en menor medida, Baleària y Acciona.


La modificación que el Gobierno incorporó a la ley de Puertos está concebida precisamente con el fin de incrementar la competitividad de las distintas plazas españolas ante sus rivales en Grecia, Italia o Portugal. Es la línea que sostiene la propia Autoridad Portuaria de Valencia, que defiende la reducción de los costes de los servicios que se prestan en los tres puertos con el objetivo de captar más tráfico. Así lo ha manifestado en reiteradas ocasiones el nuevo presidente de la APV, Aurelio Martínez.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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