miércoles, 30 de septiembre de 2015

Las repercusiones en la política portuaria de las elecciones catalanas.

Las elecciones catalanas tendrán su impacto en la política portuaria. Los partidarios de la independencia de Cataluña o de más autonomía están llegando a un techo de representación, a tenor de la curva de crecimiento que ha habido en las últimas elecciones, pero no podrán detener su hoja de ruta.




Puertos y Navieras 30/09/2015



La política del momento es una política de plataformas y de nuevos partidos. 

Antes de que Ciudadanos, que ha aumentado espectacularmente su representación pueda seguir progresando en Cataluña de la mano de su nueva visibilidad y de un posible buen resultado en las elecciones generales; la coalición de Convergencia y ERC que ahora parece a algunos un modelo de estabilidad y un programa mantener la inercia de sus propuestas.

Su reacción, además de gobernar obligado por la CUP se dará en el ámbito de las administraciones. 

Se habla de una Agencia Tributaria catalana, un Ministerio de Asuntos Exteriores, o parecidos iconos que se puedan vender al electorado. Entre las administraciones del estado frágiles ante el necesario diseño de una administración catalana fuera o incluso dentro de una Constitución reformada están los puertos: los dos grandes puertos de Barcelona y Tarragona, ya que los otros están transferidos. 

La hostilidad, por tanto, entre la administración portuaria de Barcelona y Tarragona con la Administración central no hará nada más que aumentar por designio de las exigencias de la política del momento. Si ya la política del puerto de Barcelona enervaba al Ministerio de Fomento mientras que la de Tarragona se mantenía, en teoría, amigable, no se puede esperar que esto continúe. 

Habrá que esperar al nombramiento de los nuevos cargos del gobierno de la Generalitat y de su adscripción política. Es de esperar que, incluso si Mas sacrifica su presidencia, puesto claves como infraestructuras y territorio y el Port se mantengan en manos de Convergencia. Aún así, y manteniéndose en manos del Convergencia, el resto de socios -tácitos o explícitos-, es decir, contando a la CUP si le da su apoyo- exigirán cada vez más a los gestores del puerto de Barcelona voluntariamente o no, simpatizando o no, una crispación con el gobierno central de Puertos del Estado y el Ministerio de Fomento. 

Aunque se espera que haya unos meses de impás en el acelerador de la Generalitat hasta ver qué gobierno cae en Madrid y no queriendo forzar la máquina, ya que de ahora hasta diciembre toda alarma podría ir en beneficio de Mariano Rajoy, no cabe duda de que soterrádamente y entre bambalinas, la tensión entre Llorca y Sixte, o el que le suceda, seguirá in crescendo.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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