jueves, 10 de septiembre de 2015

El nuevo amo de los Puertos del Estado.

Ya nada será igual para estibadores, CCAA, ni en Fomento.

PUERTOS Y NAVIERAS - 10/09/2015

Mr. Maersk.
Por los Fareros.

La compra de todas las terminales del Grupo TCB en España por parte de Maersk ha convertido de facto a Mr. Maersk, en presidente de todos los puertos de España. Al mismo tiempo, Anesco como lo conocíamos antes ha desaparecido, su presidente y director general son Mr. Maersk también.

En ningún otro país del mundo, y mucho menos de Europa, está Maersk tan bien representado y con tantas terminales que casi casi van a tener que hacer intervenir a las autoridades de la competencia. Porque su presencia en los puertos más grandes de España, con terminales de las más grandes o con más futuro significa el dominio del transporte marítimo español.

De golpe y porrazo y de un plumazo se han solventado problemas que hasta ahora nos traían entretenidos como era el de la estiba, los estibadores, Antolin, Miguel, etc.. o las influencias de la alianza sobre nuestros puertos. Ahora todos se entenderán con Mr. Maersk.

Todos esos problemas los va a resolver desde ahora Mr. Maersk. Toda referencia a ellos tendrá que pasar por esta gran compañía que incluso y para algunos negativamente no tiene una figura como la que metafóricamente queremos señalar como Mr. Maersk.

Es decir, que las decisiones de la compañía no podrán focalizarse en una persona ni en una identidad,para tirarle huevos, o pintarle el coche, siendo por tanto mucho más difíciles las relaciones con los interlocutores o por lo menos si estos las quieren llevar a la antigua usanza.

Gobiernos enteros, presidentes de puertos y los estibadores tendrán que arrodillarse ante los lentos pero imparables intereses de Mr. Maersk. Como si alguien quisiera detener un portacontenedores de 20.000 TEU's, los intereses de Mr. Maersk sin ser rápidamente revolucionarios sí que serán imparables.

Mr. Maersk tiene fama de razonable pero constante, y ahora tiene la sartén por el mango, toda la sartén, y a los que puede dar un sartenazo también, así se puede ser razonable y magnánimo.

Mr Maersk de un plumazo ha eliminado un escalón de intermediarios en los puertos que durante todos estos años han existido y que incluso se ha agudizado su presencia por el advenimiento de las comunidades autónomas y sus interés locales.

Aquí del transporte marítimo comían muchos pero invertir unos pocos y Mr. Maersk va a poner las cosas en su sitio.

Como en el caso de Aena, pero en este de otra forma, las presiones de las Administraciones locales y las comunidades autónomas se han despejado con un solo soplo de Mr. Maersk. A Mr. Maersk le ha dado lo mismo que el 27-S Cataluña se quiera independizar con uno de los mayores puertos y una de la mayores terminales del grupo maritimo TCB. Le importa un rábano porque es con sus buques más poderosa que el gobierno que pueda salir de una hipotética Cataluña independiente.

Si no quieren a los daneses y a sus barcos se marcharán del puerto de Barcelona, cerrará su terminal, la sede de TCB, o le dará las llaves a Sixte Cambra reduciendo la comunidad autónoma de Cataluña a algo así comola Albania de los años 50. Seguramente, ayer con la compra del grupo marítimo TCB, se selló que lo que salga del 27-S sea completamente irrelevante.

Sobre el mercado de la estiba, se han eliminado costes para los usuarios finales. Bien es verdad que la Maersk pensará ganar más dinero para sus accionistas pero también es verdad que a fuerza de sus grandes y gigantescos buques las grandes navieras han abaratado el transporte marítimo y lo han hecho bastante más que los agentes en tierra con la duplicidad de cargos y todos esos escandallos de la escala de un buque que eran siempre dificilísimos de entender. Además, al forzar un esquema de terminales dedicadas se ha acabado completamente todo ese juego entre consignatarios, agentes y terminales y estibadores en cuanto a los costes.

Ahora los costes de escala estarán puritamente claros y Mr. Maersk aplicará la misma disciplina del coste por contenedor que ha aplicado triplicando el tamaño de los buques en 20 años a todos los de la cadena logística portuaria. Bajarlos a la mitad por lo menos.

Para los estibadores, en España se abre por un lado una noticia buena, que es que ahora sólo van a tener un interlocutor. Ya lo tienen en Algeciras, y se van a entender sí o sí con él, y seguramente no será tan malo, porque lo que se ahorre la Maersk en un intermediario pagando en las terminales, lo tendrá en cuenta a la hora de las negociaciones con los sindicatos.

Pero seguramente también se habrán acabado las huelgas de estibadores en España, salvo las cosméticas para convencer a las bases como el referéndum de Tsipras, porque con el 60% de las terminales, de momento, en manos de las navieras de la alianza P2, cualquier intento de huelga sería un suicidio.

Para el gobierno, la noticia es mala pero seguramente inevitable. Ha perdido toda autonomía en el manejo de los puertos. Hacer cualquier movimiento en contra de Mr. Maersk sería suicida y, de hecho, todos los movimientos que ha hecho en los dos últimos años ha sido para favorecer todo esto que ha ocurrido, que iba a ocurrir de todas formas, porque los días de las terminales independientes estaban contados.

Ya solo falta que en uno o dos años, seis meses si cambia el gobierno, veamos un proceso de puertas giratorias, y que altos cargos de Fomento acaben dirigiendo los negocios de Maersk en España. Sería todo lógico. Que se apiaden de Llorca ya que lo han dejado sin empleo, ya no es el presidente de los puertos es Mr. Maersk que acaba de hacer la III y definitiva Ley de Puertos

En cuanto a las autoridades de la competencia, a las cuales algunos se quieren acoger para evitar el dominio de los mares por parte de los gigantes, hay que decir que, si las autoridades de la competencia han dejado que se formen las alianzas navieras europeas frente a los chinos, taiwaness o coreanos, ahora, salvo que fuera un movimiento europeo, y en eso Maersk se ha adelantado bastante haciéndolo en España, un país que no tiene tanta importancia económica, es muy poco probable que quieran obligar a Maersk a deshacerse de algunas terminales de las que ha comprado. Sería inútil también porque sería condenar a esas terminales a no tener clientes como Maersk o la P2.

Además, la bondad de los puertos españoles, su proximidad y su capacidad todavía de ampliación hacen quedesplazar artificialmente a Maersk de alguno de esos puertos sería una mala acción.

Por todo esto podemos decir que entre el día 7 y 8 de septiembre ha habido un antes y un después que se llevaba labrando desde hace muchos años, pero que algunas veces se simboliza con un hito histórico, una fecha.

Los Fareros es un colectivo crítico con la política portuaria española.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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