lunes, 6 de julio de 2015

Turnos Rotativos

La influencia de la ruptura del ritmo biológico genera, por ejemplo, un 25% más de posibilidad de infarto

La Voz 03/07/2015

Hay trabajos que pueden dañar de diversas maneras la salud. Algunos lo hacen de manera evidente; otros, no tanto.

Éste último parece ser el caso de las tareas laborales que se realizan en horarios rotatorios –alternando horarios de trabajo vespertinos, matutinos y nocturnos–, y que han demostrado tener un impacto negativo sobre numerosos aspectos que hacen a la calidad de vida de las personas y al funcionamiento del organismo.

El dato más reciente en contra de esas formas de trabajo en las cuales las personas cambian continuamente de horarios laborales proviene de un estudio publicado en la prestigiosa revista British Medical Journal (BMJ), que muestra que aquellos que trabajan en turnos rotatorios tienen un riesgo mayor de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV) que la población general. Y el incremento del riesgo no es menor: mientras que el de ACV es un 5% mayor que el de la población general, el de infarto es un 25% más elevado.

“El aumento del riesgo de enfermedades vasculares que se observa en los trabajos en turnos rotatorios sugiere que las personas que realizan esos trabajos deben estar más atentos a sus factores de riesgo, como el colesterol, la hipertensión, el tabaquismo o la diabetes”, declaró el doctor David Hackam, de la Universidad del Oeste de Londres, en Ontario (Canadá), coautor del estudio.

Para el doctor Hackam, la única forma de contrarrestar los efectos negativos es llevar adelante “programas de educación en las personas que trabajan en turnos rotativos acerca de los factores modificables de riesgo cardiovascular, para tratar de evitar o mitigar las manifestaciones más tempranas de la enfermedad”. Eso, claro está, si no es posible redistribuir la dinámica laboral para eliminar los turnos rotatorios, algo que ha demostrado “dar dividendos en términos de salud, así como también producir trabajadores más productivos”.

Ritmos alterados
Estudios previos –la investigación de Hackam se basó en el análisis de 34 trabajos en los que en total se evaluaron a más de 2 millones de personas– han demostrado que los trabajos en turnos rotatorios alteran los ritmos circadianos, que son aquellos que sustentan el reloj biológico que regula el funcionamiento del organismo. De ahí su consecuente impacto negativo sobre el sueño y sobre el posterior rendimiento diurno de las personas.
Hoy los expertos en la materia coinciden en que el trabajo a turnos aumenta también el riesgo de accidentes laborales, alteraciones oculares, fatiga crónica, envejecimiento prematuro y todo tipo de trastornos neuropsiquiátricos. También que aumenta el riesgo de sufrir cáncer de mama (al reducir la melatonina, incrementa la incidencia de tumores), enfermedades gástricas (la falta de horarios fijos lleva a una mala alimentación), síndrome metabólico y obesidad.

“Se ha visto que el síndrome metabólico se acompaña de alteraciones de los ritmos biológicos, en especial el del sueño/vigilia, alteraciones que se han asociado a un mayor incremento del peso corporal y acelerado desarrollo de diabetes y arteroesclerosis", comentó el doctor Daniel Cardinali, director del Departamento de Docencia e Investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica Argentina e investigador superior del Conicet.

El doctor Cardinali ha realizado estudios que muestran que el tratamiento con melatonina, una sustancia natural del organismo que permite regularizar los trastornos del ritmo de sueño/vigilia, “ha sido de eficacia para el control de secuelas metabólicas y cardiovasculares del síndrome metabólico”. Resta ahora probar si su uso puede ser efectivo para mitigar los efectos vasculares del trabajo en turnos rotatorios.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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