miércoles, 18 de marzo de 2015

Renuncia a hacer la reforma de la estiba en esta legislatura. "Pastor no quiere oír de huelgas".


La debilidad de Fomento en la reforma de la estiba. Ahora los sindicatos se crecen.

Puertos y Navieras 18/03/2015



"Pastor no quiere oír de huelgas" así se expresaba una fuente relevante cercana a Fomento ayer, en referencia a la reforma de la estiba y a las posibilidades de que se haga algo en esta legislatura. Abandonado el recurso al real decreto y cedido a que será por Ley; la remite a un largo proceso. Prescindida la amenaza del decretazo. La reforma se aleja en esta legislatura. Ni hay tiempo ni es politicamente conveniente.

Evidencia y resume la posición de debilidad en la que se ha metido la ministra y ha metido al ministerio de Fomento entero. El presidente de Puertos del Estado, José Llorca creía tener la iniciativa en la batalla que iniciaba para trasponer la sentencia de Luxemburgo, y creía tener a Coordinadora a la defensiva, que no entregada. Algo que creen muchos otros observadores. Sin embargo el efecto sorpresa lo perdió al filtrarse el documento, y la iniciativa la ha perdido luego la ministra en una serie de acciones fruto de la descoordinación y el miedo.

Miedo a huelgas en periodo electoral. Eso está claro y se entiende, lo que no se entiende es que la ministra desperdiciase su mínimo de autoridad y de distancia, para mantener algo la posición lograda. Una en la que los sindicatos tenían asumido que reforma tenía que darse. Sentarse a hablar era suficiente para suspender las huelgas, de hecho fue la condición previa a la primera reunión que Coordinadora rápidamente aceptó en horas.

No solo desautorizó a su subordinado de forma torpe y precipitada, e innecesariemente reiterada, algo contrario a cualquier manual de negociación, si no que lo medio-sustituyó por otros mandos- subsecretario y secretario de estado - a los que con el ejemplo de precipitada retirada y paralización, no puede pedir que sustituyan a Llorca con autoridad.

No se le puede pedir a la ministra que sea como el general Rommel artista de la derrota, cada metro que entregaba era amargo para los ingleses, pero si un mínimo de sentido común: los sindicatos se crecen, y han tomado la iniciativa para que se haga su reforma, ahora apremian, exigen que el Convenio 137 se renueve o será casus belli. Les ha entregado facilmente el recurso a la huelga y van a utilizar la palanca, cuando había discrepancias internas.

La ministra ha hecho todo esto para que pase el tiempo electoral, las elecciones, el problema es que los sindicatos van a presionar para conseguir todo lo que se pueda mientras que haya esa presión. Hay discrepancias entre ellos y no hay tampoco un claro estratega entre ellos y Coordinadora está rota internamente entre halcones y palomas, cada uno atendiendo a los intereses futuros de cada puerto, y sus anescos locales, pero empiezan a tener claro que su hora es esta. O se renueva el 137 o huelgas, o contrapartidas bajo la mesa.

Ya no habrá ni el real decreto de Llorca, ni ningún otro, ley y consenso de momento, y eso es imposible en esta legislatura, es la hora de pedir sobre todo antes de las elecciones autonómicas y municipales; y luego las generales.

En el gobierno y Fomento se fía todo a que Susana Díaz haya frenado el domingo a la emergente oposición en Andalucía, si no va a haber muchos nervios. Una huelga de los puertos, en los medios de comunciación, antes de las de mayo, destruiría el mensaje de un país en plena recuperación. Sería otro accidente electoral como el 11-M. Causa espanto en el PP.

Los más viejos quieren aprovechar la coyuntura para extraer a Puertos del Estado todo lo que se pueda. Llorca lo pide por escrito. Se lo van a dar y no solo eso si no un calendario para que lo cumpla.  Lo van a desangrar poco a poco.

La tensión va a subir en abril, la ministra puede quedar indemne por la división sindical pero ha debilitado su posición de forma innecesaria.

Claro que al final puede actuar Bruselas y en una nueva legislatura desdecirse de todo lo dicho y actuar con un gobierno con más apoyos parlamentarios. Los sindicatos quieren evitar eso.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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