sábado, 7 de marzo de 2015

POR FAVOR

El pasado 18 de febrero, NAUCHERglobal publicaba el proyecto normativo previsto por Puertos del Estado y el Ministerio de Fomento para solucionar el contencioso del servicio portuario de estiba tras la sentencia del Tribunal de la Unión Europea que declara ilegal el modelo español.
 
Naucher 07/03/2015

La noticia era de especial importancia y rompía el silencio que hasta ese momento rodeaba la cuestión. El deber de un medio de comunicación es publicar las noticias que considere de interés, sin entrar en valoraciones de oportunidad política, debate éste que queda fuera de su competencia. 
Que España necesita de una regeneración democrática que acabe con el clientelismo, el caciquismo y el enfeudamiento de la prensa no necesita de mayor explicación. La competencia entre los medios de comunicación especializados puede explicar la inelegancia de no citar, al repetir la información, la fuente de la noticia; pero de ninguna manera justifica la vileza de alinearse con el poder gubernamental en una disparatada caza de brujas en pos de quien, supuestamente, facilitó la primicia a NAUCHERglobal.
Lo lógico en una sociedad sana hubiera sido un clamor unánime de la prensa contra la falta de transparencia del Gobierno, obligado por ley a que sus actos sean públicos, conocidos y debatidos. Lo lógico hubiera sido que los medios de comunicación reaccionaran contra el secretismo y, si fuera el caso, criticaran o loaran la solución pergeñada por el Gobierno para satisfacer la sentencia del tribunal europeo. 
Curiosamente, nadie se ha preguntado por qué y con qué derecho los organismos públicos pretenden resolver un problema de espaldas a los interesados, en secreto, sin contar con nadie. ¿Qué pretendía Puertos del Estado hurtando a la sociedad el debate para resolver el problema de la estiba?
En vez de eso, algunos medios de comunicación se dedican a jalear la caza de brujas desatada por Puertos del Estado para descubrir a quien, presuntamente, facilitó la información a NAUCHERglobal. Una caza de brujas estúpida e inútil a partes iguales, pues José Llorca ya sabe en estos momentos, o debería saber, que el error fue suyo. Los asuntos públicos nunca pueden ser clandestinos, ni ser tratados de manera furtiva, al menos en un Estado democrático. 
El presidente de Puertos del Estado, un magnífico profesional de la ingeniería, debería explicar -repitimos, debería, pues está obligado a servir a la sociedad- qué pretendía llevando de forma subrepticia el tema de la estiba. Por principio, todas las actuaciones públicas han de ser transparentes, la ley de secretos oficiales no ampara el oscurantismo maniobrero.
NAUCHERglobal, leales con la ética periodística y con los lectores, cumplió con su obligación informativa. La publicación del proyecto regulador de la estiba ha roto un hermetismo inexplicable y ha permitido a los interesados -todas las comunidades portuarias- conocer las intenciones del Gobierno, unas intenciones que, por otra parte, no sorprendieron a nadie mínimamente informado sobre el problema.
¿A qué entonces esa atropellada majadería, ilegal y antidemocrática, de cazar al informador? ¿Por qué nuestros colegas de la prensa no exigen al Gobierno más transparencia? ¿Por qué todos callan y algunos jalean la imprudencia de Puertos del Estado?
No está de más recordar la enseñanza de Bertold Brecht sobre el ascenso del nazismo en Alemania. Fueron a por el tendero y yo miré para otro lado; luego detuvieron a mi vecino y yo seguí callado; cuando vinieron a por mí era tarde. Siempre viene bien un poco de perspectiva histórica.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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