miércoles, 24 de septiembre de 2014

“Conectar Europa”: Un caramelo para digerir la exigente inversión estatal propia


Nada es gratis ni nada nos es ajeno. Así puede redefinirse el proceso de materialización en el seno de la Unión Europea de la nueva red básica transeuropea, un mallado de infraestructuras prioritarias en el que, más allá de su calificación, la UE juega simplemente un papel de supervisor y cofinanciador con, en el caso de países como España, un peso relativo. 

MIGUEL JIMÉNEZ Madrid 
Diario del Puerto 24/09/2014

La Comisión Europea acaba de licitar el primer paquete inversor para precisamente comenzar a cofinanciar la red básica, en un proceso donde la UE se limita a aportar su grano de arena y queda de manifiesto que el peso lo siguen teniendo los estados

El denominado “Mecanismo Conectar Europa” (MCE) ya está en marcha.

Dotado inicialmente con 26.200 millones de euros para, en el periodo 2014-2020, financiar infraestructuras de transporte de la red básica transeuropea, el MCE acaba de ver cómo la Comisión Europea lanza la convocatoria para adjudicar de esta partida un total de 11.900 millones de euros, es decir, el primer paquete inversor.

Esta financiación, para ser exactos, es por la que precisamente ha peleado España y el resto de países europeos a lo largo de los últimos años en el marco de la definición de la red básica transeuropea.

Concretamente, la lucha por esta financiación es la que justificó y sigue justificando en estos años las propuestas, las negociaciones, las acusaciones, los enfrentamientos, las presiones y, en definitiva, el debate público para definir los corredores transeuropeos prioritarios.

Como quiera que la mera declaración de estos como red básica lo que verdaderamente implica es simplemente una cofinanciación para su materialización, algo para la cual por cierto cualquier Estado tiene potestad a título individual y cuando quiera y como quiera con independencia de si hay o no cofinanciación, el hecho de que se hayan sacado a concurso estos primeros 11.900 millones nos sitúa en el corazón y en la auténtica esencia de la red básica, es decir, la aspiración de que la UE arrime el hombro.

En este sentido, dos son las cuestiones esenciales del nuevo “Mecanismo Conectar Europa”.

En primer lugar, el situar en su verdadero grado de importancia la inversión prevista.

En total hablamos de 26.200 millones y, en esta primera convocatoria, de 11.900, es decir, prácticamente el presupuesto anual inversor en materia de infraestructuras de un país como España en las últimas legislaturas.

Ahora bien, son 11.900 millones en un horizonte de seis años, es decir, 1.983 millones anuales hasta 2020 a repartir entre 28 estados miembros, lo cual nos llevaría a una inversión media anual de este primer paquete de 70,8 millones de euros por Estado, algo menos de 156 millones por miembro de media anual para el total previsto.

Relativo
Queda, por tanto, de manifiesto que más allá de que luego en función de los proyectos y países estas cifras medias tengan destacadas variaciones, lo cierto es que el esfuerzo inversor global de la Unión Europea es alto pero, medido país por país, es muy relativo.
Esto no quiere decir que la inversión total prevista en cada país sea reducida. Resulta todo lo  contrario. 

No olvidemos que este presupuesto de la Unión Europea se ha diseñado teniendo en cuenta que los distintos proyectos prioritarios están sometidos a un porcentaje máximo de cofinanciación en el marco del MCE.

Para todos los estados miembros y, de forma exclusiva para aquellos que no tienen acceso al Fondo de Cohesión, como es el caso de España, el porcentaje máximo de cofinanciación, como se puede ver en la tabla inferior, está en la mayoría de los casos en el 20% y, además, en el caso de los mayores porcentajes, el 50% se da en los “estudios”, partida que es la que generalmente menor cuantía total representa.

En proyectos transfronterizos de construcción el porcentaje es el 40% pero, por ejemplo, en un tema crucial  para España como son los accesos a puertos, el porcentaje máximo es el citado 20%.

Mínimo
Por tanto, estos porcentajes lo que nos recuerdan es que como mínimo España debe afrontar con fondos propios o financiación externa no directa de la UE (BEI, entidades financieras) entre un 50% y un 80% de la inversión de los proyectos prioritarios, repetimos, como mínimo. 

Además, esto no es opcional porque el concepto de red básica obliga por ley a los estados miembros a materializar dichas infraestructuras, preidentificadas, asignadas a un coordinador europeo y diseñadas ya con planes de ejecución y fechas máximas de materialización 

De esta forma, la inversión anunciada por la Comisión no deja de ser un incentivo que recuerda la importante inversión que a título individual debe afrontar cada Estado miembro.
En este sentido, el hecho de que el MCE a su vez esté acompañado de nuevos instrumentos financieros del Banco Europeo de Inversiones y de instituciones oficiales de crédito para facilitar la realización de proyectos, lo que evidencia es que más allá de que los Estados se hayan peleado y se vayan a pelear por la financiación y los millones de la Comisión, el peso de la tarea de materializar la red básica recae mayoritariamente en los presupuestos de cada Estado miembro.

Esto no quita para que los distintos Estados miembros, España incluida, como ha recordado la semana pasada la ministra de Fomento, Ana Pastor, vayan a echar la carne en el asador para conseguir el mayor volumen posible de financiación de los 26.200 millones previstos y, más concretamente, de los 11.900 millones de esta primera convocatoria.

Los estados miembros tienen de plazo hasta el 26 de febrero de 2015 para presentar sus proyectos, siendo susceptibles los desarrollados entre el 1 de enero de 2014 y el 31 de diciembre de 2020. Entre marzo y mayo la Comisión Europea valorará las propuestas y entre junio y julio se conocerá una primera lista de proyectos seleccionados. La decisión final y la inversión exacta asignada se conocerá en octubre de 2015.

Hay dos convocatorias diferenciadas para los 11.900 millones de euros señalados. 

Una primera convocatoria denominada “Programa Multianual” para proyectos preseleccionados de la red básica, corredores y prioridades horizontales; y una segunda convocatoria denominada “Programa Anual 2014” para proyectos menos avanzados, de duración más reducida y con tres objetivos definidos: construir enlaces pendientes y eliminar cuellos de botella, además de mejorar tramos transfronterizos; garantizar sistemas de transporte sostenibles y eficientes a largo plazo; y optimizar la integración e interconexión de los modos.

Para el “Programa Anual 2014” se contempla un presupuesto máximo de 930 millones de euros.

En cuanto al “Programa Multianual” se centra en cuatro objetivos: construir enlaces pendientes y eliminar cuellos de botella, además de mejorar tramos transfronterizos, con una inversión máxima de 6.000 millones de euros; garantizar sistemas de transporte sostenibles y eficientes a largo plazo, con 250 millones; optimizar la integración e interconexión de los modos, con otros 250 millones; y la convocatoria del Fondo de Cohesión, al que no tiene acceso España, con 6.000 millones.

Hay que recordar con respecto a los nuevos instrumentos financieros que un 10% de la dotación financiera total del MCE será aportada a dichas herramientas.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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