lunes, 29 de septiembre de 2014

2M y O3: ¿guerra de fletes?

Una vez que el tablero de juego marítimo se va despejando de incógnitas y las nuevas alianzas van anunciando cómo quedarán dibujadas las futuras rutas del comercio internacional, llega el turno de pensar en los fletes. 


Diario del Puerto 29/09/2014
ELENA GARCÍA Barcelona



En un entorno económico complicado, y con unos fletes marítimos que no pasan por su mejor momento, las navieras saben que se juegan mucho en esto de intentar estabilizar unas tarifas que garanticen una gestión rentable del transporte marítimo mundial.

Las navieras llevan meses, si no años, aplicando políticas de reducción de gastos que les permitan mantener sus números en negro sobre blanco pese a unos fletes en horas bajas. 

Sin embargo, el recorte de gastos no es infinito. Por ello, será interesante ver, ahora que las líneas de transporte se van concentrando cada vez más, cómo evolucionarán dichos fletes. 
Bien es cierto que a menos actores, menos competencia y, por tanto, menos abanico de precios y menos descuentos. 

Pero también lo es que, según datos de la consultora Alphaliner, la entrada en funcionamiento de los servicios diseñados por las dos grandes alianzas creadas recientemente, la 2M -Maersk y MSC- y la Ocean Three -China Shipping, CMA-CGM y UASC- va a suponer destinar a los servicios entre Extremo Oriente y Mediterráneo una capacidad de transporte semanal extra de 14.000 TEUs.

Ante esta situación surgen algunos interrogantes lógicos: ¿Será capaz el mercado de absorber este incremento de capacidad? ¿Cómo gestionarán las navieras este espacio adicional? ¿Qué estrategias comerciales van a desarrollar para evitar el desplome de los fletes ante el riesgo de sobrecapacidad? 

Las respuestas a estos interrogantes se irán desvelando con el tiempo pero lo que parece claro desde el inicio es que la puesta en servicio de 14.000 TEUs adicionales en las líneas Extremo Oriente-Mediterráneo -un 11% más de capacidad semanal que a finales de 2013- va a poner en riesgo el complicado equilibrio existente en la relación entre oferta/demanda y precios de transporte. 

Es decir, que mientras por un lado se reduce la competencia, lo que pondría en alerta a los cargadores por un posible incremento de los fletes, por otro aumenta extraordinariamente la capacidad, ejerciendo una presión a la baja en los precios. Ello hace que desde Alphaliner no duden en asegurar que el comercio en el Mediterráneo se va a convertir en el primer gran campo de batalla que deberán librar los 2M y O3.

A este escenario incierto y complicado se suman ahora las noticias sobre un posible frenazo en la economía europea. Una sombra negra que vuelve a planear sobre el Viejo Continente, que parece no ser capaz de sacudirse el letargo económico en el que está sumido desde 2008.

La matemáticas no fallan y si la economía europea se estanca su comercio no va a crecer un 11%. Ni un 10, un 9 o un 8%. Por lo que el incremento de capacidad de los servicios marítimos difícilmente va a poder ser absorbido de forma cómoda.

Ante esta situación, ¿volveremos a ver una guerra de precios que, probablemente, beneficiará a los cargadores en una primera instancia pero que pondrá en serio riesgo a las compañías marítimas?

Y aún más: esta hipotética guerra de precios, ¿no hará que progresivamente se vaya reduciendo el número de navieras que operan estos servicios provocando, a la larga, una todavía mayor concentración y una reducción de la competencia que, entonces sí, jugará en contra de los cargadores.

Las grandes navieras tienen la palabra. Y la sartén por el mango.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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