lunes, 14 de julio de 2014

José Luis Almazán: "La visión que se nos transmite del mercado portuario no se corresponde con la realidad"

La Plataforma IPE (Inversores en Puertos Españoles) ha irrumpido en el panorama portuario español en un momento especialmente trascendente, dada la coyuntura sectorial y la puesta en marcha de importantes reformas, como la de los plazos concesionales. Como ya es conocido, la entidad nace en defensa de los intereses de los grandes inversores portuarios, en un contexto donde, según su vicepresidente ejecutivo, José Luis Almazán, los mensajes de bonanza que se transmiten "no se corresponden con la realidad".



Diario del Puerto 14/07/2014

Sr. Almazán, la primera pregunta es inevitable. ¿Por qué surge PIPE si ya existe una patronal como ANESCO que tradicionalmente viene defendiendo los intereses del colectivo de empresas estibadoras en España?
ANESCO tiene su función. Es un foro fantástico, pero los grandes inversores portuarios tienen problemas comunes y retos muy similares y la defensa de estos intereses se diluyen en el conjunto de ANESCO y pierden efectividad.

Pero entonces, ¿PIPE es una escisión de ANESCO?
En absoluto es una escisión. Los cinco grupos empresariales fundadores de PIPE (Noatum, TCB, Ership, Algeposa y Bergé) siguen siendo miembros de ANESCO y miembros activos. ANESCO tiene su sitio para defender los intereses comunes de todo el colectivo pero hay una serie de aspectos específicos concernientes a la parte inversora de grandes compañías que creemos que tiene más sentido defender de forma conjunta desde PIPE. Nuestra intención es sumar.

¿Cuáles son las prioridades?
Ante todo es importante subrayar que venimos observando cómo la percepción que se tiene de los puertos y de la actividad portuaria, así como los mensajes que se transmiten desde distintos organismos públicos, no se corresponden con la realidad. Lo que se transmite es que los tráficos crecen, los puertos crecen y los beneficios de las autoridades portuarias se multiplican, una sensación de bonanza que contrasta con la realidad de los actores portuarios, en una situación muy complicada, con un entorno de sobrecapacidad brutal, una pérdida de rentabilidad enorme y prácticamente sin margen, además de no poder incidir sobre prácticamente el 70% de sus costes.
Queremos trasladar esta visión, presentar estudios y análisis rigurosos que sustentan nuestra preocupación, así como plantear una batería de propuestas para revertir esta situación.

Entre ellas entiendo que está la reforma y ampliación de los plazos concesionales. ¿Cómo valora PIPE la plasmación legal que ha hecho el Gobierno?
Es una decisión adecuada y positiva el aumentar los plazos concesionales y de esta manera aproximar las condiciones de los puertos españoles a las de otros competidores europeos. En cuanto a las alternativas que plantea la ley, veremos la aplicación pues las circunstancias serán diversas en función de cada puerto y cada terminal, si bien con una sobrecapacidad tan importante como la actual los tiros tienen que ir más bien por la vía de ser más baratos, bajar las tarifas y mejorar la competitividad.

¿Qué otras propuestas quiere poner sobre la mesa la Plataforma?
En primer lugar, nos gustaría que cada inversión portuaria fuera analizada con rigor y tuviera en cuenta al conjunto del sistema portuario y las inversiones ya realizadas en el mismo. En segundo lugar, deberíamos reflexionar sobre las exigencias de inversiones mínimas y tráficos mínimos en los pliegos concesionales. ¿Tienen sentido? Uno invierte porque lo dice el mercado, no porque lo diga el Gobierno. No se empuja más fuerte en una empresa por este tipo de exigencias. Además, queremos también que se revise todo lo relativo a la estructura de costes en los puertos y también a la tasa de ocupación y a las actuales valoraciones del suelo portuario, que consideramos desfasadas.

¿Qué posicionamiento tiene PIPE en torno al régimen de estiba en España, en la actualidad y de cara al futuro?
Aquí ante todo he de decir que en esta cuestión va a ser ANESCO quien lidere los intereses de las empresas estibadoras españolas ante las instituciones correspondientes. 
Desde PIPE lo único que puedo destacar es que hay que ser prudente y esperar a la decisión del Tribunal de Luxemburgo, aunque está claro que se nos abre una oportunidad de dar una vuelta de tuerca al sistema para tratar de ser más competitivos.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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