jueves, 5 de junio de 2014

LA HORA DE LAS EMPRESAS

Quisiera equivocarme. Ojalá me tengan que tapar la boca, pero tengo la sensación de que el colectivo estibador valenciano va a asistir esta mañana a la escenificación de un desencuentro conocido y, por qué no decirlo, aceptado.


Opinión
Fernando Vitoria
Diario del Puerto 05/06/2014



A través de un comunicado de prensa la empresa anunciaba el lunes la convocatoria de una reunión con el Comité de Empresa para presentar "su última propuesta de acuerdo colectivo".


Es curioso que el comunicado se refiera a "su última propuesta" y no a "la última propuesta" ya que, hasta donde yo sé, las empresas no tienen la más mínima intención de volver a hacer más propuestas: o se acepta, o nada. Evidentemente, las empresas creen que se va a producir la "ruptura oficial" de la mesa de negociación, con lo que deberán emprender otro camino que les permita conseguir la anhelada reducción de los costes de estiba.

Es decir, puesto que se han agotado las opciones, se ha apelado al diálogo y no es posible el entendimiento, se buscará la tangente para conseguir, como mínimo, la eficiencia que permita la ley exigiendo el cumplimiento de jornadas de trabajo completas (¡qué cosas en pleno siglo XXI!), por ejemplo, y otras acciones que no son menores.

Pero, ¿Están seguros de que los estibadores van a romper la mesa negociadora? Me temo que no va a ser tan fácil. Evidentemente, los trabajadores no tienen intención alguna de pasar por el aro de la propuesta de la empresa, pero tampoco son tan cafres como para ser ellos quienes rompan el diálogo y cierren el paso del entendimiento. Como les decía hace unas semanas el estilo de los trabajadores ha cambiado bastante.

O rompen las empresas, o hay acuerdo para cesar las negociaciones, pero dudo que encuentren otra reacción que no sea dejar que las empresas se retraten.

Ya lo dije. Los trabajadores, con una visión cortoplacista, eso sí, no van a moverse demasiado porque si lo peor que les puede pasar con la caída de tráficos es lo que les pasa ahora mismo, se dan por satisfechos y no encuentran motivos para hacer mayores esfuerzos, evidentemente.

Y digo yo, ¿no será que ha llegado el momento de las empresas? ¿Qué pasa si deciden romper ellas mismas la mesa de negociación e iniciar otro camino? Puede que no sea una decisión muy estética, pero les aseguro que no pasa nada de nada. Más bien, quizás es lo que muchos están esperando.

Conviene seguir siendo muy claros, cristalinos. Preocupa que la acción de las empresas tenga una reacción inmediata de los estibadores en forma de bajos rendimientos, un incremento exagerado del número de denuncias por cuestiones de seguridad laboral o incluso paros totales en la operativa. Es verdad.

¿Hasta dónde están dispuestas a llegar las empresas? Ahí está la clave. 

Las particularidad de la estiba en Valencia hace que los intereses de sus empresas estibadoras sean especialmente diferentes (una terminal dedicada -MSC-, otra controlada por un fondo de pensiones -Noatum- y una privada pura en manos del principal operador español -TCV-). ¿Es posible que confluyan tanto sus intereses como para aguantar un supuesto órdago de los trabajadores?


Vamos a estar muy atentos a las conclusiones de la reunión de hoy y a lo que pueda suceder mañana en otras esferas de ámbito nacional (que bien podría poner patas arriba el panorama portuario español), pero yo lo tengo muy claro, es la hora de las empresas.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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