jueves, 15 de mayo de 2014

El póquer de la estiba

No se equivoquen. Que nadie intente tomarles el pelo. En el asunto de la negociación del convenio colectivo de la estiba en el Puerto de Valencia no todo se reduce a un desencuentro económico.

Diario del Puerto 15/05/2014


La parte social está especialmente tranquila y se desenvuelve con agilidad e inteligencia entre mesas de supuesta negociación en una mano en la que juega un repóquer de ases. 

Ni más ni menos.

Primer as. Los tráficos han bajado en Valencia, es cierto, pero no lo suficiente como para que los trabajadores del censo de la sociedad de estiba lo noten sensiblemente a final de mes (otra historia son los eventuales de la bolsa de trabajo). De esta forma, con un estatus que permanece inamovible pese al desvío de medio millón de contenedores, es difícil entrar en el juego de la amenaza de la caída de los tráficos.

Segundo as. No existe unidad en el banco empresarial. Aunque en el fondo todos persiguen una reducción del coste de la estiba, no es menos cierto que el enfrentamiento abierto y notable entre las terminales de Noatum y MSC debilita al colectivo y condiciona los argumentos.

Tercer as. La política de comunicación desarrollada por la empresa no ha favorecido sus propios intereses. En primer lugar, pasan los meses y las amenazas de las empresas nunca llegan a materializarse más allá de un desvío de tráficos con una incidencia mínima entre los trabajadores. El lobo no llega y ya son meses y meses de negociaciones. Por otra parte, la decisión de airear ante la opinión pública los detalles de los salarios de los trabajadores, además de caer ya en el olvido, supuso quemar gran parte de las naves mediáticas disponibles.

Cuarto as. Las empresas han pedido una reducción de los costes de estiba y los trabajadores han respondido presentando un conjunto de propuestas con las que se alcanza un ligero ahorro. Aunque es muy cierto que este ahorro está muy lejos del requerido por la parte empresarial, también hay que reconocer que la estiba es el único servicio que interviene en los costes de escala que ha realizado una propuesta semejante.

El quinto as (como jugamos con comodines tenemos la opción de llevar un repóquer). La estiba no habrá cambiado mucho en los últimos años en términos "filosóficos" o de definición, pero sí lo han hecho, y mucho, los estibadores que en todo este asunto están tranquilos, expectantes, calculadores y con todas las cartas que hemos citado sobre el tapete y destapadas, no en la manga.

Me acusarán de reduccionista, pero según la socorrida Wikipedia, tan solo la llamada escalera real es una jugada superior al repóquer, y las probabilidades de que salga esta jugada es de una entre 649.739.

En términos portuarios, tal y como yo lo veo, la escalera hoy en día no sería otra cosa que una caída radical de los tráficos, un descalabro que hiciera temer por el mantenimiento de los puestos de trabajo, como ha pasado en otros muchos puertos españoles, dando ya por perdidas las famosas interoceanidad y conectividad y asumiendo la infinita dificultad de tratar de recuperar lo perdido. Hagan juego.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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