jueves, 27 de marzo de 2014

Discurso positivo


Entiendo bien el discurso que actualmente está articulando el entorno empresarial del Puerto de Valencia, muy centrado en la advertencia y en la transparencia a la hora de transmitir una realidad muy cruda marcada por una importante caída de los tráficos de transbordo.

Diario del Puerto 27/03/2014
FERNANDO VITORIA

Es cierto que en determinados momentos hay que huir de euforias y dejar de lado el placentero estado de ánimo que produce el optimismo, para aterrizar y mirar la realidad de frente, en toda su dimensión.

La autocomplacencia es enemiga directa de la evolución y del crecimiento, por lo que conviene no bajar nunca los brazos y trabajar siempre con la misma tensión, independientemente del colchón que podamos tener.

Cuando las cosas vienen mal dadas no hay cosa peor que quedarse sentados, lamiendo las heridas, esperando que el destino sea benévolo de nuevo con nosotros.

Todos sabemos bien que recuperar un tráfico es mucho más complicado que conseguirlo por primera vez, por lo que no podemos esperar el éxito sin redoblar los esfuerzos.

Y es entonces, en el momento que se sale a la jungla a volver a competir, cuando es necesario que todo a nuestro alrededor confluya en la misma dirección y ayude en la suma de esfuerzos. En este escenario, cuando se sale al exterior con el cuchillo entre los dientes, toda ayuda es poca.

¿Creen de verdad que repetir el discurso de que somos caros e ineficientes va a ayudarnos en algo? Pues no, efectivamente.

Es importante no pasarse con la negatividad del mensaje porque al final la vista se acostumbra a la oscuridad y se ciega en cuanto aparece algo de luz.

Todos sabemos bien que vender es una tarea especialmente complicada a la que conviene dedicar todos los sentidos. Además, en este arte tan complejo, influyen otros factores tan difíciles de controlar como la empatía o la primera impresión y, por supuesto, el estado de ánimo del vendedor.

Está claro que hay que tener las orejas tiesas, ser autocríticos y anticiparse a los problemas, pero también es cierto que no hay que olvidar nunca lo conseguido y cómo se ha conseguido.

Valencia está perdiendo transbordos, sí, pero es que no registraba un descenso de sus tráficos desde hacía más de una década. El recinto valenciano sigue moviendo, hoy en día, más de cuatro millones de contenedores, casi un tercio de los que se mueven en España, y canaliza más del 40% de los contenedores de importación y exportación.

Valencia sigue siendo puerta de entrada y salida preferente de las mercancías procedentes del centro peninsular... y nada indica que vaya a dejar de serlo.

Creo que la lección está bien aprendida. Preocupa, efectivamente, que el desencuentro entre empresas y estibadores pueda seguir afectando a los tráficos todavía más, pero debemos confiar en el sentido común y en las posibilidades de crecer en los próximos meses.

La incorporación de un "observador neutral" en la mesa de negociación se antoja ya como un movimiento decisivo de cara a la firma del convenio antes del próximo verano. Esperemos que así sea.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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