lunes, 24 de febrero de 2014

El temor a la huelga se apodera del Puerto

Se extreman las posturas para la renovación del convenio de la estiba en el Puerto de Valencia. Tras ocho meses sin avances, las últimas propuestas que patronal y sindicatos han puesto sobre la mesa todavía están muy distantes, por lo que en el recinto valenciano cada vez está más extendido el temor de que estalle un conflicto que paralice la actividad en plena sangría por la pérdida de tráfico de contenedores.


Las Provincias 24/02/2014
XAVI MORET | VALENCIA
El último movimiento se produjo la semana pasada, cuando los trabajadores portuarios realizaron una propuesta con varios puntos en los que estaban dispuestos a ceder y algunas mejoras de productividad que, sin embargo, no se ajustan a los ahorros que la patronal aspira a conseguir. Al contrario, según criticaron las empresas, la oferta implica un «incremento de costes».
La Asociación Naviera Valenciana (ANV) ha vuelto a la carga esta semana para exigir una rebaja de «como mínimo» un 30% en los costes de la estiba, lo que implicaría «inevitablemente» bajar un 15% la retribución de los portuarios, un colectivo que tradicionalmente ha utilizado su posición de poder para paralizar un puerto como elemento de coacción para ir conquistando o manteniendo privilegios.
El coste de mover un contenedor en el Puerto de Valencia se eleva a 65 euros, el más alto de entre todos los recintos con los que compite por el tráfico de contenedores, en particular por el de las rutas que la alianza de las tras grandes navieras mundiales Maersk, CMA-CGM y MSC -conocida como P3- van a poner en marcha en los próximos meses.
Según el plan estratégico que el Puerto elaboró en 2011, aproximadamente el 65% de ese coste corresponde a la mano de obra. Los trabajadores aseguran tener estudios que demuestran que, como consecuencia de la caída del tráfico, ese porcentaje ronda actualmente el 27%. No obstante, la ANV lleva meses denunciando que el salario medio de los estibadores supera los 90.000 euros, que algunas de sus funciones son «anacrónicas» y que no se cumplen las seis horas de jornada fijadas en el convenio. Las empresas quieren más «flexibilidad para organizar el trabajo», lo que en la práctica supone reducir la cantidad de trabajadores en cada grúa (mano), grupos que en Valencia están integrados por 14 portuarios.
Pese a que el relevo del máximo responsable del sindicato mayoritario de la estiba (Coordinadora de Trabajadores del Mar), fue recibido como una puerta abierta al acuerdo, la realidad es que casi tres meses después las posturas no se han relajado. La ANV acaba de reconocer que no se prevé un acuerdo próximo y criticaba que los sindicatos «no tienen prisa» por pactar.
Ante este hecho, la inquietud en el Puerto de Valencia comienza a ser palpable. Fuentes del sector aseguran que existe una «extrema preocupación» ante la posibilidad de que los estibadores presionen con una huelga en plena fuga del tráfico de mercancías. La incertidumbre también se ha extendido a los clientes, que preguntan si existe una estrategia en el caso de que el puerto se pare y, por tanto, tengan que asumir el elevado coste que implica desviar un buque de su ruta una vez se encuentra navegando hacia Valencia.
La tensión coincide con un momento especialmente crítico. El recinto acaba de perder el liderazgo del Mediterráneo en el movimiento de contenedores TEU debido fundamentalmente a la fuerte caída del tráfico de transbordo -un 5,37 menos en 2013-, el régimen más sensible al coste por movimiento de contenedor. Las cifras de enero agudizan aún más esa caída frente a otros puertos como Barcelona, Algeciras, Sines (Portugal) o Giogia Tauro (Italia), donde el precio es todos los casos menor a 65 por contenedor y, en algunos, hasta de la mitad.
Diferencias empresariales
Así las cosas, la estrategia que han adoptado las partes en la negociación genera cada vez más dudas. Noatum, principal operador logístico del Puerto de Valencia y la que más jornales de estiba contrata, ha sido quien ha liderado la postura empresarial con escaso éxito hasta ahora. Fuentes del sector apuntan que la propia división interna que existe dentro de la Sevasa-Sagep (sociedad privada que agrupa a los operadores, navieras y trabajadores) impide a las empresas mantener una postura común, lo que dificulta el acuerdo. Según estas fuentes, uno de esos focos de división tiene como protagonistas precisamente a Noatum Terminal -controlada por el fondo de inversión JP Morgan- y a MSC Naviera, una de las tres que integran la alianza P3.
La Autoridad Portuaria de Valencia asiste con preocupación a la negociación, pero no participa directamente al no formar parte de la Sociedad de Estiba y Desestiba del Puerto de Valencia. Su plan estratégico, presentado en 2011, ya reflejaba la necesidad de bajar costes para mantener la competitividad. El presidente de la APV, Rafael Aznar, lleva meses aludiendo a la «responsabilidad» de la comunidad portuaria para evitar que el recinto siga perdiendo tráfico, pero el tiempo apremia.
Las autoridades norteamericanas sobre competencia tienen previsto pronunciarse a finales de este mismo mes sobre la idoneidad de la P3. Ese es el momento que se había marcado como límite para alcanzar un acuerdo. Las rutas de esta alianza entrarán en servicio dentro de seis meses, pero las escalas se están definiendo ahora con el coste de la operación portuaria como factor crítico para elegir los puertos.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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