lunes, 25 de noviembre de 2013

La ministra de Fomento pierde el rumbo de la política portuaria.


Una trayectoria herrada de hacer unas cosas por no afrontar otras.

Ana Pastor llegó al ministerio con un discurso renovador que se diferenciaba del resto de políticos por una, al parecer, sincera indignación por el despilfarro y el malgasto de sus antecesores. 



Puertos y Navieras 25/11/2013



Por Los Fareros, colectivo de opinión.



No había acto al que acudiese, ni discurso que pronunciase donde emplease frases como "la obligación de velar por el dinero público, por el dinero de todos". Sus ejemplos sobre el despilfarro de los ministerio de Fomento anteriores eran ejemplificadores; desde 24 estaciones de Ave proyectadas con presupuestos de catedrales, hasta los aeropuertos sin aviones y las decenas de trenes Aves aparcados en hangares de diseño inútiles. 

Ese discurso parecía muchas veces la antítesis del discurso de los políticos de los últimos años. Este discurso renovador conformaba completamente con el programa electoral del PP de renovación ética de la función pública. Acompañado de las promesas de la vicepresidenta sobre leyes de transparencia todo parecía en orden. 

No ha tardado un año la ministra en empezar a defraudar esta dinámica. Ha sido poco a poco, lentamente, y no se sabe si producto de las presiones naturales del Gobierno, del cansancio o de que sencillamente el discurso previo era solo la continuación por inercia del discurso electoral que se ha ido disipando poco a poco a la par que se ve lo fácil que es manipular y manejar a los ciudadanos desde el Gobierno.

La ministra está perdiendo el norte, porque si bien el año pasado nos tenía acostumbrados a una resistencia ante los poderes fácticos económicos que intentan siempre hacer un capitalismo de amigotes,donde las perdidas siempre se socializan y los beneficios siempre se apropian; ahora no es así; o es que sencillamente no le acompañan los equipos y está sometida a un vaivén continuo. 

En el caso de la política de Puertos, en el caso de la política de financiación de  infraestructuras, en el caso de la apertura de sectores, como el transporte de viajeros a una liberalización mayor, la ministra estáhaciendo retroceder sus objetivos iniciales.

Es verdad que en la operación del Ave ha introducido una política comercial que ha roto viejos esquemas en la compañía, pero en el construcción de líneas de Ave sigue presa de la inercia anterior, solamente que ahora aplicada a regiones más cercanas a su política y con la única delimitación que parece ponerle las debilitadas cuentas de la Hacienda Pública, por que es Hacienda, el único que parece que sujetar a ciertas veleidades del Ministerio de Fomento, al que siempre nos han tenido acostumbrados ministros anteriores pero que no se esperaba de Ana Pastor.

Si bien la política del Ave de reducir los precios a los usuarios ha resultado muy acertada, la reducción de tasas en los puertos, los beneficios concesionales de reducir el gravamen del suelo y el alargamiento de las concesiones actuales, han sido paradas por Hacienda y muy criticadas entre técnicos del sector que creen que son una trasferencia neta y clara a grandes corporaciones que las llevarán directamente a sus resultados y que poco van a hacer por dinamizar la trasferencia de mercancías por los puertos españoles ni su competitividad. 

Un artículo de la semana pasada del diario Expansión cifra en 950 euros el coste administrativo de hacer pasar un contenedor por los puertos españoles, mas que su transporte desde China. En este medio la presidenta de Gijón ponía el dedo en la llaga: solo las grandes corporaciones se beneficiaran de la rebaja de tasas, y por ende de la de gravámenes y plazos concesionales ampliados.

Las críticas que han surgido son terribles ya que la evidencia, salvo que la ministra lo desmienta, es que elmiedo acérrimo a provocar un conflicto laboral en el sector de la estiba, la ha llevado a intentar premiarcon el dinero de todos los contribuyentes a los empresarios del sector, que soportan, por un lado, grandes costes operativos laborales y por otro lado una caída enorme en la actividad, curiosamente y en parte también debido, a que otras esferas ministeriales y  otros gobiernos en el pasado dejaron de hacer competitiva nuestra economía. 

Sectores cada vez más numerosos, incluso del Partido Popular, se sienten tremendamente defraudadosde esta política antiliberal de la ministra de Fomento. No vale la consabida política de radiar los pasos que la Comisión europea como si fuese parte interesada de la denuncia y se abrigase la esperanza de que lo va resolver todo Luxemburgo, o ralentizar el paso del IV Acuerdo Marco o aliviar dolientes terminalistas con paños calientes. Este no puede ser el rumbo, y puede ir a fracasar con el departamento que a priori le daba mas satisfacciones con la brillantez de sus cuentas. Unas cuentas que esconden muchas sorpresas, no tan brillantes.




Por Los Fareros, colectivo de opinión, formado por personas de diversa ideología del mundo marítimo portuario preocupadas por la transparencia de la administración de Fomento y por la corrupción política e ideológica.


"La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no será"

 
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